martes, 14 de julio de 2020

Sincronicidad, conexiones significativas (parte tres)

¿Has leído alguna vez el libro "Los Jueces”?
Suena a ley, pero nada más lejos. Es el libro más asombroso, raro y extravagante que he leído.
De hecho, no entiendo cómo sobrevivieron.
Bueno, tampoco sé cómo lo hacemos nosotros; estamos cerquita de aquel modelo, si es que podemos llamarlo así, "cada uno hacía lo que bien le parecía". ¡Bárbaro!
Definitivamente si no lo has leído, deberías.

Aquel hombre fue llamado a una tarea imposible.
Un pueblo oprimido, de una desesperanzada pobreza, avasallado, saqueado, escondido, sin posibilidades  de tener lo básico.  Preguntan  “ ¿por qué nos sucede todo esto? ¿Y dónde están todos los milagros que nos contaron nuestros antepasados?”

El hombre Gedeón recibe ese impulso que han tenido los grandes libertadores de la humanidad, la inspiración de justicia para sus compatriotas;  solo que hay un problema, se siente pequeño, inseguro y sin recursos. Un don nadie.
Cuando Dios le habla (sí, creo que Dios habla) lo llama de otra manera: “varón esforzado y valiente.
Somos humanos, carecemos de perspectiva.
Gedeón –como todos nosotros que dudamos si es Dios que nos habla o es nuestra imaginación-, pide algo extraño.
-Demuéstrame que todo esto es verdad. Esta noche pondré un vellón de lana de oveja en el campo; si por la mañana la lana está mojada con el rocío, pero el suelo está seco, entonces sabré que me ayudarás.
Eso fue exactamente lo que sucedió. El vellón estaba totalmente mojado.
Ay, qué desconfiados somos.
Nueva petición: Por favor, no te enojes conmigo -le dice a Dios (vaya intrepidez)-, pero esta vez, que la lana esté seca y el suelo alrededor mojado con el rocío.
A la mañana siguiente, la lana está seca,  y el suelo cubierto de rocío.
Dios tiene un orden que no es el nuestro.
Lo que llamamos sincronicidad es su equilibrio, no sabemos decodificar sus señales.

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Y hubo paz en la tierra 
durante el resto de la vida de Gedeón, 
unos cuarenta años más.

 Jueces 8:28

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(Fotografía regalo de F.)

viernes, 10 de julio de 2020

Sincronicidad, conexiones significativas (parte dos).

“…y al partir tras de sí dejan 
sus huellas en las arenas del tiempo.
 Huellas por las que quizás otro que navegue 
por el solemne océano de la vida, 
un hermano náufrago desolado, 
al verlas, vuelva a recobrar la esperanza.” 
(Fragmento de H. W. Longfellow)

De pie frente al espejo peinaba mi cabello para salir.
Era un sábado por la tarde. Mi madre –imprevistamente-   dice, te cuento, A. A. se va a casar. La chica se llama como tú.
Un escalofrío me recorrió la espalda.
Mamá agregó,  y ella está embarazada.
Seguí peinando el cabello sin titubear, algo secreto estaba haciéndose añicos; la desilusión, el desencanto sería la constante que me llevaría lejos del hogar, callar la pérdida, olvidar el deshonor de una mujer que no fui yo.

Más de 17 años pasaron desde aquella tarde. Un accidente golpea con imágenes en los noticieros nacionales, en la Cordillera de Antuco mueren 44 personas sepultadas por el “viento blanco” de aquel invierno. Una de las mayores tragedias que ha debido lamentar el ejército de Chile.
El locutor -como una letanía-, recita los nombres, uno queda en mi mente y de golpe viene el recuerdo de aquella muchacha y la voz de mi madre,   “se llama como tú”. Ella llora a su hijo y yo al otro lado de la pantalla comprendo medianamente  ese dolor como si fuera mío.
Una conjunción de eventos que en esos años no entendí se ordenaron simétricamente para cerrar el ciclo y dar paso a la paz.
No sé lo que es enterrar un hijo, Dios lo sabe. Una oración por ella es lo mejor que puedo hacer.

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(Señor)
Tu fidelidad se extiende a cada generación, 
tan duradera como la tierra que creaste. 
Sus regulaciones siguen siendo fieles 
hasta el día de hoy, 
 porque todo sirve a tus planes. 
Si tus instrucciones 
no me hubieran sostenido con alegría, 
hubiera muerto en mi miseria.

Salmos 119:90-92 (NLT)
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Fotografía de un hombre que camina frente a un espejo. Tokio, julio 2020.
Tomada de aquí:
https://www.voanews.com/gallery/july-9-2020




martes, 7 de julio de 2020

Sincronicidad, conexiones significativas (parte uno).

De la sincronicidad se han escrito páginas y páginas.
Cada uno podría relatar más de una historia y todas maravillosas.
En realidad ¿qué historia no lo es?
Leí esta,  un coro de 15 personas en Beatrice-Nebraska se reunía puntualmente a las 7.30 de la tarde.
 A las 7.25 hubo una explosión en la iglesia, quedó destruida, pero nadie murió.
Por diversas circunstancias todos habían tenido algún inconveniente que los retrasó, aunque siempre habían iniciado el ensayo a las 7.30.
La providencia de Dios actuó para cada uno impidiéndoles llegar a la hora acordada.
*Puedes leer la historia aquí:
Todo lo que sucedió en Beatrice.


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Tú, Señor, nos has preservado la vida, 
y no has dejado que resbalen nuestros pies.

Salmos 66:9
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viernes, 3 de julio de 2020

Digresiones covid-19 (dos).

Dos sucesos agradables de la cuarentena: la levedad persistente de la lluvia y la Cordillera de los Andes nevada.
Una gracia de Dios, considerando la sequía de los últimos años.
***
El miedo paraliza.
El hambre mueve...montañas.
(Con todo respeto, guardo distancia con el original)
***
Lo mejor de una fiesta en cuarentena es que están prohibidas.
***
Mi reino por un salvoconducto para traspasar el cordón sanitario
***
El colmo del aburrimiento
1-Que te guste la tele local.
2- Aprendiste a amasar.
3- Develaste los secretos del tejido con palillos.
4- Escribes digresiones.
5- Lees al rector Peña (y lo encuentras ameno ¡¿...?!)
***
 Profesión en alza: creador de memes
***
El mejor trabajo:paseador de mascotas.
***
Antes del confinamiento no sabía el color de mi pelo; puedo guardar un secreto.
***
Estrés moderno:
Estar encerrada, que te llame tu jefe, dos reuniones por Zoom,   revolver las ollas, memes por Watsap, timbre del delivery, todo al mismo tiempo.
***
Un peligro:
Convertirme en anacoreta, mística y contemplativa pos cuarentena.
A todo se acostumbra el ser humano.
Dicen.
***
Mascarilla:
Primero sí.
Luego no.
Después de nuevo sí.
Ahora estamos en la fase que dudamos de todo.
***
Se cuentan los contagiados.
Se cuentan los muertos.
No se cuentan los sanados.
Ergo: Necesitamos clases de matemáticas.
***
Aun en el encierro que no tiene visos de terminar, digo con el antiguo poeta:
"Tu misericordia, 
Adonai, 
me sostendrá. 
Cuando los pensamientos inquietantes 
se multiplican dentro de mí, 
Tus consuelos confortan mi alma.”
Salmos 94:19(TLV)
***

(Fotografía de aquí:https://www.voanews.com/gallery/june-16-2020
*
Digresiones anteriores, por si te interesa:
https://palabrabreve.blogspot.com/2020/04/digresiones-del-covid-19.html



martes, 30 de junio de 2020

Chile gourmet.

"Así que, si ustedes comen o beben, 
o hacen alguna otra cosa, 
háganlo todo para la gloria de Dios."
1 Corintios 10:31

Es una tarde fría de invierno; la lluvia es tenue, una perfecta invitación para preparar sopaipillas con pebre.
Dicen –no me consta que sea así- que Chile tiene poca cultura culinaria. Que son superiores a nosotros los peruanos, los mexicanos o los brasileños. Hay un afán de comparación un poco insano en algunos críticos culinarios.  Cada nación tiene lo suyo, como cada persona tiene una vida, más o menos rica en sabores, en este caso.
¿Quién no ha probado un caldillo de congrio que hasta un poeta escribió la receta en una oda?
¿O una espectacular cazuela de vacuno olorosa a cilantro?
¿Un curanto?
¿Un ajiaco servido en paila de greda?
¿O la maravillosa ensalada de digüeñes con un sencillo aderezo de limón?

Tenemos unos 6.435 kilómetros de costa, regalo de Dios que solo algunos países pueden lucir y en esa costa está nuestra historia de sabores marinos. Cada producto de la tierra o el mar tiene su propio sabor gourmet, no se necesita una sofisticada preparación para degustar una delicia.
¿Quién necesita tanta originalidad cuando la creatividad está en la naturaleza misma?
Confieso que mi abuela no me dejó alguna herencia culinaria con la que podría conmover a comensales expertos; más bien mi abuela era –como decimos los evangélicos- “del espíritu” y de cocina poco, tal vez nada. Mi madre tuvo un acercamiento a los fogones por necesidad; alimentar una niña y un hermano, aparte de sí misma, la obligó a juntar especias en una olla y hervir. Eso sí, le gustaba hervir, no sé si por temor a las enfermedades o alguna manía oculta, todo debía estar bien cocido.
En la cocina de mamá cualquiera era bienvenido.
Con lo poco que le gustaba, me cedió las ollas a temprana edad, asunto que me encantó, claro está, después de varios esperpentos, el arte culinario me gustó tanto como la Biblia.
Creo que alimentar el espíritu y el cuerpo (en ese orden) es un gran oficio humano en el proceso de dar felicidad, tanto como un doctor, un músico o un ingeniero.
Los panaderos y cocineros tienen mi más grande admiración.
Por estos días –tal vez para alegrar un poco la cuarentena- nos regalan un bello libro de recetas, muchas de ellas con sabores de infancia que siempre apreciamos en todo su significado. Les dejo la dirección aquí:
https://www.youtube.com/watch?v=72wnc3RN5HA

Además algo para degustar, receta de sopaipillas:
https://palabrabreve.blogspot.com/2016/04/sopaipillas-en-las-primeras-lluvias.html

La fotografía de aquí:
https://www.traverso.cl/sopaipillas-con-pebre-traverso/

Gourmet:
https://www.significados.com/gourmet/




viernes, 26 de junio de 2020

Misionero.

El tesoro por el cual un hombre compra 
El campo donde fue escondido- 
Éste es el campo donde yace el tesoro 
Anhelo por él no debiera faltar. 
 La perla por la que un hombre 
Entrega todas sus posesiones mundanas: 
Si en la tierra donde yace la buscara, 
Aquí, gratis, la encontraría. 
Giolla Brighde


De rostro anguloso, cabello cortísimo, botas vaqueras con los jeans adentro de ellas y una sonrisa esquiva, el hombre se yergue como un foco de luz en el centro del círculo amistoso,  para contar historias de pueblos lejanos, desconocidos y anónimos a la civilización.

Había soñado tantas veces con aquellos rostros morenos que le pedían una palabra de esperanza; sabía que ese era el camino y se animó a vivir como extranjero toda su vida.
Quería ir a una selva que desconfiaba del forastero, abrir senderos donde no había siquiera una traducción del archiconocido Juan 3:16.

Coincidimos en aquel seminario; lo observo desde lejos. Sus jóvenes oyentes parecen deslumbrados por el fuego de sus palabras, la intensidad en la mirada,  ademanes decididos en las manos angulosas,  la sonrisa breve, a modo de un profeta antiguo-testamentario.

Cuando escribo estas líneas recibo noticias de aquellas tierras, el hombre ha sido llevado a un hospital, tendido en una camilla, fiebre alta, dolor, debilidad. La familia en Chile solicita oración.

Aparentemente solo.
No, no está solo, lo rodea una gran multitud de testigos invisibles, miles de fervientes oraciones se elevan  por su salud; yo también estoy ahí, cada uno de nosotros sabemos que el Dios que lo tomó por mensajero puede levantar  aun los muertos.


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Por tanto, todo el que invoque 
el nombre del Señor se salvará.
Ahora bien, 
¿cómo van a invocar a aquel en quien no creen? 
¿Y cómo van a creer en él si no han oído su mensaje? 
¿Y cómo van a oír su mensaje si nadie lo proclama? 
¿Y cómo lo van proclamar si no son enviados? 
Por eso dice la Escritura: 
¡Qué hermosos son los pies 
de los que anuncian buenas noticias!

Romanos 10:13-15

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martes, 23 de junio de 2020

Fantasmas del futuro.

“Res gestae Divi Augusti (latín: Hazañas del Divino Augusto) es una larga inscripción del primer emperador del Imperio romano, César Augusto, que ofrece un relato en primera persona de su vida y, sobre todo, de sus obras. Es copia de uno de sus tres documentos testamentarios, confiados a las vestales, y originalmente su texto fue grabado, siguiendo sus deseos, en las jambas del Mausoleo de Augusto en Roma, todo lo cual conocemos a través de la Vita Augusti de Suetonio.” (*)

De nuevo, como los históricos césares o los antiguos patriotas (eso de vivir con honor o morir con gloria), vuelve una tendencia –incluso entre cristianos- a ese indeterminado deseo de “dejar un legado” sin precisar bien a qué se refiere la frase.
Me preguntan con cierto aire de tristeza: ¿Cuánto tiempo pasará hasta que seamos completamente olvidados?
Tal vez tantos días de encierro nos están llevando a alucinar con fantasmas del futuro o deseos vagos como neblinas de invierno.
Me gustan las respuestas de amigos:
“Creo que nuestra aspiración debería ser justo y de bendición a nuestra generación. Aspirar a que nos recuerden generaciones posteriores a la que nos sigue de forma inmediata es desgastante y de mucha vanidad. En las carreras de atletismo el testimonio se pasa de uno a otro, porque es imposible correr la carrera completa a esa velocidad tan exigente y con la presión del tiempo. Es mi humilde opinión.” (C.S.) 

"Es una pregunta del fondo del corazón humano: ¿cuánto tiempo pasará hasta que seamos completamente olvidados? Pero creo que la pregunta correcta es ¿Pará qué queremos ser recordados? La respuesta normalmente estará cargada de razones vanidosas y egoístas, pero si la razón es la transmision de algo valioso, algo más grande que mi nombre, entonces el legado será de más peso que mi recuerdo personal, y ese es un buen propósito para que se preserve memoria de mí. Dice  Deuteronomio 5:10 NTV  "Pero derramo amor inagotable por mil generaciones sobre los que me aman y obedecen mis mandatos."  (T.V.)

Escribí alguna vez de mi corta –cortísima- familia, mi abuela Juanita, el tío Enrique y mi madre. Ninguno vivió para el futuro ni aspiró a dejar un legado, lo que no está mal si sabes hablar de corrido, Youtube y las redes están llenas de mensajes para la posteridad a modo de un muro tipo Res gestae Divi Augusti.
Como mis ancestros, aspiro a vivir "un día a la vez", sin rubores, remordimientos o temblores de piernas. Quiero hacer mía esa premisa del salmista:
Pero yo confío en ti,
oh Señor; digo: 
«¡Tú eres mi Dios!». 
Mi futuro está en tus manos;
(Salmos 31:15)



Fotografía tomada de la web.
 (*) https://es.wikipedia.org/wiki/Res_gestae_Divi_Augusti




viernes, 19 de junio de 2020

Granadas en invierno.


El pasado verano viajamos a comprar arbustos a un pueblo cerca de Santiago, famoso por la variedad de sus viveros llenos de árboles y plantas.
Adquirimos un boldo, laureles, crisantemos y dos pequeños granados de flor, tan decorativos siempre.
Elegimos buena tierra, un lugar apropiado y con paciencia esperamos los capullos anaranjados característicos de los granados “de flor”.
Vaya sorpresa cuando este pequeño y gracioso arbusto empezó a crear frutas.
Primero unas granadas incipientes que fueron tomando cuerpo hasta convertirse en un inesperado fruto con esos rojos dientes llenos de dulzura.
Tomamos las pequeñas granadas  con delicadeza y -como los antiguos-  dedicamos esos primeros frutos al Señor quien es el Creador y dador de toda gracia.
Cuando la muerte ronda las calles dejando tristeza a su paso, la naturaleza renace explosiva y radiante gritando  que nadie puede detener la fuerza de la vida, sea de flores, frutas o personas.


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Se encontrarán la misericordia y la verdad, 
se besarán la justicia y la paz. 
Desde la tierra brotará la verdad, 
y desde los cielos observará la justicia. 
Además, el Señor nos dará buenas cosas, 
y nuestra tierra producirá buenos frutos. 
Delante de él irá la justicia, 
para abrirle paso y señalarle el camino.

Salmos 85:10-13

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martes, 16 de junio de 2020

Preguntas que nos rondan.

Las palabras que se escriben entre los signos de interrogación muchas veces se responden solas en el tiempo, otras quedan flotando para próximas generaciones.
Mi amiga Vivi  cuenta que algunas la inquietan,  ¿volveré a abrazar a alguien en público? ¿Cómo será la vida después de la pandemia? ¿Tomaré de nuevo un café en Plaza de Armas con mis amigas?
¿Persistirá la desconfianza ante una simple tos en público?
O las que se hace un locutor en la radio,  ¿volverán las protestas violentas a tomarse las calles de Santiago? ¿Seremos más pobres? ¿Seremos más solidarios o más egoístas?

Esta quincena terminé de podar las rosas, trabajo impostergable cada año.
Otras preguntas merodean en mi mente. ¿Este color de rosa es el que vio Borges antes de quedar ciego?
Cuando voy cortando las hojas secas y los tallos viejos pienso en mi vida, cómo el Señor nos va moldeando, sacando  basuritas; año tras año, con paciencia. A veces logra cambiar algún mal hábito, a veces nuestro cambio demora, necesito más tiempo ¿por qué me amas tanto?.

Ha venido el frío a la cita anual, abrigarás  el cuerpo y ¿que hay del alma cuando ese rencor te amarga el sabor de la sopa? ¿Olvidarás la palabra mal dicha y la deuda impaga?

Mis preguntas no alcanzan niveles tan elevados como Cohelet: "¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. 
¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido. "




 (Fotografía: Una rosa de mi jardín)


viernes, 12 de junio de 2020

La "nueva normalidad" (parte dos)

Cuando era más joven me declaraba adicta a la época victoriana como la vida ideal.
Pasado el tiempo descubrí que esta es una época sin precedentes y tal vez sea la mejor. Hablamos de los últimos 40 años.
Puedo afirmar con certeza que soy una mujer privilegiada.
Soy  ciudadana de un país democrático; mis derechos no han sido vulnerados, fui a un colegio fiscal, mamá hizo de mi educación su prioridad, aun cuando no hubo riqueza tuvimos calor en invierno y paseos al río en verano.
Nunca me sentí disminuida en mi condición de mujer o porque mi madre era soltera.
Trabajamos largos periodos sin vacaciones ni hubo domingos libres con el propósito de comprar un sitio y construir una casa. No existían subsidios del estado, financiamiento compartido o crédito bancario. Éramos lo que hoy se llama clase media baja. Las dos guerras habían dejado sus secuelas en la nación, sucesivos terremotos, maremotos, éramos un país pequeño al fin del mundo.
Reitero,  me siento privilegiada y no considero que eso sea un mérito o un demérito personal, simplemente la Gracia de Dios ha actuado a mi favor sin que logre entender el por qué.

Cuando me preguntan si con esta pandemia “seremos más pobres” o cuando leo de un edil que asegura “seremos más pobres pero más felices” considero que el temor a las  carencias no es el quid del asunto. Sin duda no se es “más feliz” porque sufras estrecheces, eso es una falacia. Ni necesariamente eres “más feliz” porque hay abundancia; prueba de eso es la historia del rey Salomón, archi-super-hiper rico y expresa “Cuanto más tengas, más se te acercará la gente para ayudarte a gastarlo. Por lo tanto, ¿de qué sirven las riquezas? ¡Quizás solo para ver cómo se escapan de las manos! La gente trabajadora siempre duerme bien, coma mucho o coma poco; pero los ricos rara vez tienen una buena noche de descanso.
(Eclesiastés 5:11-12 NTV)
Sin duda existe incertidumbre en la economía mundial. ¿Qué podemos hacer para prevenir un desastre personal?
Tal vez tomar algunas medidas que nos aconsejan los que saben un poco más de economía: no se endeude, guarde algo de alimentos no perecibles, no compre suntuarios, no venda sus activos, etc. Hay buenas páginas financieras en Internet, saca provecho de ellas.
Mi mejor opción es confiar en la Gracia y en la promesa que nos dice el Señor Jesús:
Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades. Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten. (Mateo 6:32-33 NTV)

Y arriba brilla el sol.
Anoche llovió, de mañana a la luz del sol se ve el cielo limpio de smog.


















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Fotografía superior: Una playa de Alemania guarda el distanciamiento social. Mayo 2020


martes, 9 de junio de 2020

La "nueva normalidad" (parte uno)

No sé si es una cualidad o una limitación esa herencia educativa de mi madre; me enseñó a mirar siempre hacia adelante.
Si había un problema en casa ella no se detenía en lamentos o llantos, de inmediato pensaba en la solución. 
No añoraba nada de su pasado, aunque a veces hablaba con cierta melancolía de la segunda guerra y la pobreza que pasó con la abuela. 
Ambas, mujeres de esfuerzo, trabajo  y resistencia. 
Cuando la abuela murió no vi a mamá lamentarse o llorar. Había que trabajar para alimentar la familia.

En estos días muchas personas  suspiran por lo que perdieron y tal vez sea algo que no podrán recuperar o pasará un tiempo largo de espera. Eso los hace sufrir. 
Mi amiga A. se fue a un pueblo del Sur. Nunca pudo encajar en otra comunidad cristiana porque se quedó atada a la nuestra. Tal vez fui cruel cuando le dije, “olvídanos y busca nuevas amigas cerca de tu hogar.” No pudo. Hoy vive confinada, sola, sin redes cercanas de apoyo. Me llama, conversamos. Si tuviera una emergencia estamos a kilómetros de distancia, solo encomendarla a la gracia y cuidado de Dios. 

Añorar el pasado puede ser un excelente ejercicio mental, visualizar el futuro nos da la energía para superar las pérdidas. 
No sé cómo lo has hecho para liberar tu alma. No sé qué tan doloroso será dejar atrás hábitos, costumbres, aun una idiosincrasia nacional para poder entrar en lo que algunos han definido como “nueva normalidad”. 
 Algo perderemos para que pueda crearse algo nuevo que nos afirme en la fragilidad de la vida.


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No digas: 
«todo tiempo pasado fue mejor», 
pues no sabes si en verdad lo fue.

Eclesiastés 7:10

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Fotografía de mi calle, recreación en Power Point.


viernes, 5 de junio de 2020

¿Cuál es el mejor producto para sanitizar?

¿Por qué no funcionaron las cuarentenas dinámicas en Santiago?
¿Cómo mantengo el distanciamiento social?
¿Es útil el uso de mascarilla en la calle?
¿Qué pasará con la economía poscoronavirus?
¿Cuánto afecta a la salud psicológica el confinamiento?
¿Cuál es el mejor producto para sanitizar?
¿Se mantendrá el teletrabajo en el futuro?
En los post anteriores intentamos reflexionar acerca de estas preguntas. Han surgido otras y las iremos desmenuzando de a poco.


Mi abuela lavaba su pelo y ropa con quillay.
Mi madre lo hacía con perlina y radiolina.
Hoy el rey es el cloro que –según mi amiga Isa- no es adecuado manipularlo sin guantes.
Mi amigo F. vende amonio cuaternario para diluir.
Otro me proporciona lysoform a precio módico.
Alcohol gel agotado en mi barrio.
La naturaleza nos regala diversas plantas con las que sobrevivieron los antiguos. Sin duda la inventiva humana y el emprendimiento comercial han contribuido a tomar cada vez más medidas de limpieza, el baño diario, la ventilación de habitaciones, lavado frecuente de manos y todas esas buenas indicaciones que se transforman en hábitos.
Somos frágiles y fuertes a la vez.
Unos amigos contagiados con covid-19 me cuentan que ni siquiera hicieron reposo. Solo la cuarentena obligatoria en familia. El cuerpo se defiende con sus propios recursos.

¿Cómo limpiar o cuál es la mejor forma de sanitizar?
Les dejo varias páginas de expertos; mi conclusión es que mejor tener hábitos de limpieza –qué duda cabe-, pero no nos transformemos en Howard Huges de la noche a la mañana.
La perseverancia en todo tipo de actividad será nuestra mejor arma, se trate de estudios, compras, sanitización u otro.
Te deseo buena salud.

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Y dijo Dios: «¡Miren! 
Les he dado toda planta que da semilla y que está sobre toda la tierra, 
y todo árbol que da fruto y semilla. 
Ellos les servirán de alimento. 
Para toda bestia de la tierra, 
y para todas las aves de los cielos, 
y para todo lo que repta sobre la tierra 
y que tiene vida, toda planta verde les servirá de alimento.» 
Y así fue. 
Y vio Dios todo lo que había hecho, 
y todo ello era bueno en gran manera. 

(Génesis 1:20-31)
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Fotografía flor del quillay tomada de aquí:









martes, 2 de junio de 2020

¿Cuánto afecta a la salud psicológica el confinamiento?

No sé qué tan drásticas sean nuestras cuarentenas si una gran cantidad de personas siguen contagiándose cada día.
Miro mi calle, autos circulando con normalidad, jóvenes caminando por las veredas, filas enormes en los bancos, no sé si están confinados solo los niños y los ancianos. 
Especialmente los jóvenes soportan poco –poquísimo- la falta de movilidad. Más aún si no tienen acceso al tele-trabajo y viven “al día”. 
Los recluidos en su hogar se resisten al deseo de salir (al ver cómo circulan las personas) y por otro lado el temor los paraliza en la puerta. 

Construimos un mundo compartido en la externalidad. Escuelas, parques, estadios, trabajos, iglesias, malls; gran parte del tiempo lo vivimos lejos de casa, tanto que algunas zonas se les designa como “comunas dormitorio”. Y de pronto la ley nos obliga a quedarnos en un lugar de forma permanente, aunque sí, por un determinado tiempo. Unos, dos, tres, cuatro días se transforman en unas pequeñas vacaciones, pero ¿semanas? ¿meses? 
Una amiga me cuenta, “he pintado todas las paredes, todo el orden, mi departamento brilla, he maratoneado Netflix, estoy tejiendo, aprendí a amasar, ya no me quedan ideas."  El aislamiento es una prueba para el carácter, un fortalecimiento a la paciencia (a veces no hay mucha), un análisis profundo a la calidad de nuestras relaciones, un curso de aprendizaje en convivencia. 
La cuarentena podría transformarse en una prisión abominable o un retiro espiritual.

Algunos tips para conservar nuestra salud mental:
1.- Personalmente creo que la Palabra de Dios calma todas las inquietudes si logramos una mínima concentración. He descubierto que oírla es tan bueno como leerla.
2.- Orar y escuchar música, actos sencillos y poderosos.
3.- Conversar, ahora que las compañías han liberado las RRSS, podríamos hablar gratis hasta con los chinos. Animar a los que están solitos es una gran labor.
4.- Hacer algo con las manos. Tender la cama, barrer, ordenar, planificar, podar el jardín, cultivar algo en macetero,  mil verbos por conjugar. 
5.- Mirar una serie, particularmente estoy en  Heartland; no somos misántropos ajenos al mundo que nos rodea.. 
6.- Hacer ejercicio. Definitivamente y en todo tiempo, la vida es movimiento.
7.- Jugar. Solitario, ludo, con el perro, acertijos, sudoku,al emboqueetc.

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Mientras llego, 
ocúpate en la lectura, 
la exhortación
 y la enseñanza. 
No descuides el don que hay en ti, (...)
Ocúpate en estas cosas, 
y permanece en ellas, 
para que tu aprovechamiento sea evidente a todos.
Ten cuidado de ti mismo...

1 Timoteo 4: 13-16

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Fotografía tomada-editada  de la web



viernes, 29 de mayo de 2020

¿Qué pasará post covid-19?

 ¡Qué preguntas hacen algunos seres humanos!
¿Quién puede saber el futuro?
Ah, si, me puedes decir que conoces a alguien que predijo esto o aquello.
Sin duda, cualquier hijo de vecino con una mente perspicaz y buena memoria podría vaticinar algún evento. Algunos gurú de los medios, de cincuenta predicciones le apuntan a una y luego se proclaman adivinos, vaya. 

Cada mes de diciembre compro una agenda. 
Bonita, ordenada, olor a papel nuevo. 
Además coloco un calendario de pared en la oficina. 
Y planifico el año que viene. 
Abierta a modificaciones,  a estas alturas de mi vida he entendido que todo plan será ajustado a la voluntad de Dios y “en la medida de lo posible”. 
Observo los meses, los feriados, el clima, las fiestas, los tipos de comidas, todo eso que conocemos. No espero un terremoto, un tsunami o una pandemia; siempre está temblando en Chile, sin embargo hay situaciones donde la preparación previa ayuda y otras sólo apretar los dientes y enfrentarla con la gracia del cielo. 
No necesitamos un don especial para saber que el covid-19 se nos vendría con toda su virulencia. Y hoy entendemos que la privación tocará nuestra puerta, llámese finanzas, salud o relaciones. 

¿Qué hacer para que el impacto no sea más doloroso de lo necesario? 
Mi primer pensamiento es buscar en la Palabra el consejo práctico: Ustedes busquen, más bien, el reino de Dios, y Dios se encargará de darles además todas esas cosas. (Lucas 12:31) 
Aprender a vivir con gratitud, sea mucho o sea poco. Como tan asertivamente lo dice el apóstol Pablo en su carta a los filipenses:  

La sobriedad es una buena opción, saquemos el gourmet que llevamos dentro; un arroz blanco no tiene que ser soso. Hasta una marraqueta añeja sabe a gloria si tienes hambre.
Aprenderemos a vivir con la tecnología en progreso.
Con ciertas limitaciones físicas, mascarilla-sanitización- respeto a las distancias.
Compartir lo que haya.
Habremos aprendido que la oración es más poderosa cuando es comunitaria.
Y tal vez -solo tal vez- no nos creeremos inmortales para desafiar un pequeño y peligroso virus.




La fotografía; un artista usa una mascarilla con materiales reciclados,  Filipinas, mayo 2020.




martes, 26 de mayo de 2020

¿Es útil el uso de mascarilla?


Primero sí.
Luego no. 
Pareciera un asunto insustancial, prosaico, superficial, esto de usar una mascarilla (o tapa-boca). 
Un asunto menor. 
Pero de nuevo sí, la ley lo impone a toda la nación. Ponerse de acuerdo es una tarea bien ardua. Cuando tenemos inserta la raíz de “mis derechos” y la libertad personal, cuesta poner la solidaridad y el bien común  sobre   lo personal. No somos islas; tenemos lugares comunes, prácticas similares, horarios, medios, sentimientos, un patrimonio…etc.  Es fácil -si lo meditamos un poco-  abandonar la crítica y simplemente adoptarla de buena gana. 

¿Es necesario el uso de tapa boca, barbijo, mascarilla? 
Los estudiosos todavía investigan, “que da una falsa seguridad”, “que debe ser de cierto material” “que impide respirar bien”, en fin, terminada la pandemia,  adiós  mascarillas, nada fundamental.
Tal vez haya una duda razonable en el uso o no uso. Donde haya dudas, la ordenanza legal es una buena normativa de conducta social. Respetar la ordenanza a pesar de nuestra duda.
Los cristianos tenemos una ley adicional “Por lo tanto, es necesario que nos sujetemos a la autoridad, no sólo por causa del castigo, sino también por motivos de conciencia”. (Romanos 13:5) 

Mi amiga T. encuentra “horribles” y “anti estéticas” las mascarillas. Pero los seres humanos podemos sacar lo mejor de cualquier artefacto, es cuestión de tomar un trozo de tela y pintar, estampar o escribir y ya tenemos una obra de arte, como lo hacen los diseñadores. 
Pueden ser prácticas, graciosas y fashion ¿por qué no? Particularmente uso una blanca que me regaló una amiga pero me gusta mirar esas con el equipo de fútbol favorito, las románticas con flores o negras con algún diseño moderno. 
Puede ser algo banal…a veces entre la tristeza un poco de banalidad aligera el ambiente. 


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Los que estamos plenamente 
convencidos de lo que hacemos, 
en vez de hacer sólo lo que queremos, 
debemos ayudar a quienes son débiles. 
Cada uno debe agradar a su prójimo, 
y hacer cuanto contribuya al bien 
y a la edificación de su fe.

Romanos 15:1-2

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viernes, 22 de mayo de 2020

Distanciamiento social

Nuevas palabras, distintas formas de socializar, menos cercanía hará que aquellas personas “de piel” soporten con dificultad el distanciamiento social o el distanciamiento físico.
Los flemáticos tal vez   estén contentos sin tanto beso. 
Tanto distanciamiento físico como distanciamiento social son expresiones válidas y a menudo pueden estar relacionadas. Puede ocurrir, por ejemplo, que la falta de contacto, el espacio mínimo que ha de guardarse o la recomendación de permanecer confinados o teletrabajar (distanciamiento físico) provoquen aislamiento social. “ (*) 

Es posible que las cinco reverencias de los japoneses (**) nos enseñen a comprender que el contacto físico no es indispensable a la hora de las demostraciones de afecto. En esa comprensión de nuevas formas de saludo podríamos sobrellevar con entereza la ausencia de  manos afectuosas o cálidos abrazos.
Será un poco difícil adoptar  lo que los estudiosos nos sugieren, privarse por un tiempo del contacto físico en nuestras reuniones de amistad o estar a dos metros de distancia en una conversación.

Un consuelo, el distanciamiento social no impedirá que al interior de los hogares haya demostraciones  de cariño, sin duda.

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Cuando entren en la casa de alguien, 
primero digan:
 “La paz de Dios sea sobre esta casa”.

Lucas  10:5
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La fotografía tomada de la web.




martes, 19 de mayo de 2020

¿Por qué no funcionaron las cuarentenas dinámicas en Santiago?

 Lo desconocido nos lleva por caminos experimentales que a veces resultan exitosos y otras un desastre. 
Unos alegan que no hemos tomado buenas medidas, otros que debemos cautelar las necesidades básicas, otros que todo está mal planteado, en fin, la crisis covid-19  saca lo mejor y lo peor de cada uno mientras avanzan  los días y hay más contagiados y fallecidos.
La ciudad se mueve con el  ímpetu vehicular.  Aún con toque de queda circulan por mi calle. Difícil se veía que algunas comunas estuvieran con restricciones y otras con circulación libre. 
Hoy todo Santiago confinado.
El lenguaje se va configurando, cambiando, ampliando sus imágenes; nos permite entendernos a pesar de aquellos un poco reticentes (o derechamente porfiados) a obedecer las órdenes. 
Obedecer nos cuesta bastante, considerando que nos creemos  médicos-dirigentes-científicos-entrenadores- abogados- entendidos en covid-19- y un montón de otras " expertise. "

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“Dios es nuestro amparo y fortaleza, 
nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 
Estén quietos 
y reconozcan que yo soy Dios. 
Exaltado he de ser entre las naciones; 
exaltado seré en la tierra”


Salmos 46:1 y 10
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viernes, 15 de mayo de 2020

Cuarentenas dinámicas, distanciamiento social, poscoronavirus, (parte 1)

¿Por qué no funcionaron las cuarentenas dinámicas en Santiago?
¿Cómo mantengo el distanciamiento social?
¿Es útil el uso de mascarilla en la calle?
¿Qué pasará con la economía poscoronavirus?
¿Cuánto afecta a la salud psicológica el confinamiento?
¿Cuál es el mejor producto para sanitizar?
¿Se mantendrá el teletrabajo en el futuro?
Estas y más preguntas bombardean nuestro hablar cotidiano.
Nuevas palabras, algunas antiguas con ropaje remozado. En la realidad que vivimos necesitamos un lenguaje que nos afirme, a la vez nos ayude a sobrellevar la incertidumbre. El lenguaje es tan dinámico como la vida y ese es su valor y belleza.
Dice el Señor en el evangelio “Las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida, …”
Iniciamos esta serie para comprendernos y vivir más serenos.



martes, 12 de mayo de 2020

Olvidar el pasado.

A la rosa que ya se deshojó 
No se le puede sacar otro pétalo.

Una cosa tienen en común, no pueden hablar de su pasado. 
Hombres y mujeres que en promedio han sido arrestados más de 20 veces, vidas destruidas por la droga, el alcohol, la vida insana, adictos, seres de la calle, algunos han regresado de años en prisión. Ingresan por la entrada principal de The Other Side Academy, una mansión victoriana del siglo XIX. "Nuestro objetivo es ayudar a las personas profundamente destrozadas a convertirse en una persona que nunca antes habían conocido", explica un directivo. 
Y la primera regla que deben seguir para reinventar sus vidas es: no hablen de su pasado
Lo que has hecho es quién eres. 
Quien eres es quien serás. 
Por lo tanto, lo que has hecho es quién serás. 

El mensaje más liberador que presenta The Other Side Academy es que es tu presente y no tu pasado, lo que define tu potencial. 
Si bien lo que has hecho es quién crees que eres, lo que haces ahora muestra en quién te puedes convertir. 

Leyendo un poco acerca de esta comunidad terapéutica recordé las palabras del profeta Isaías: "Así ha dicho el SEÑOR —el que abre camino en el mar, y senda en las aguas impetuosas; … “No se acuerden de las cosas pasadas ni consideren las cosas antiguas. He aquí que yo hago una cosa nueva; pronto surgirá. ¿No la conocerán?"(cap. 43)

Y el apóstol Pablo lo pone más gráfico escribiendo a los Romanos (6:3-4): ¿No saben ustedes que cuando nos unimos a Cristo en el bautismo fue como si hubiéramos muerto con él? En realidad, nuestra vieja naturaleza quedó sepultada con Jesús en el bautismo. Y así como Dios el Padre, con su poder glorioso, lo volvió a la vida, también así a nosotros nos levantó para que viviéramos una nueva vida.

En estos días se habla de "nueva normalidad"; podría decirse antes del covid y después del covid. Lo interesante es que las quejas o las recriminaciones  no podrán darnos una nueva vida. 
Tal vez sería una gran terapia hacer lo que hacen en The Other Side y lo que recomienda el profeta.
Tal vez es hora de vivir una nueva vida personal e intransferible.
Eso



Leer más sobre la Academia:
https://www.theothersideacademy.com/



viernes, 8 de mayo de 2020

¿Cómo aprendemos a morir?

Alguna vez conté de mi abuela Juanita y su muerte.
He estado en distintos momentos finales de personas queridas y no todas tienen la misma disposición para lo inevitable.
Cuando visitamos una madre nos dijo: -Si hay alguien con fe, por favor ore por mí; no deseo dejar solos a mis hijos pequeños.
Una anciana se rindió con un largo suspiro. Un hombre se confesó y tuvo palabras de arrepentimiento.
Si leemos algunas biografías podremos observar casos tan distintos. Personas que mueren despotricando contra todo y otros agradeciendo a Dios,  rodeados de su familia. 
¿Qué hace la diferencia? 
Mi sencilla opinión es que necesitamos saber de antemano nuestra mortalidad y aceptarla. 
El sabio escribió: “Porque los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben nada ni esperan nada, pues su memoria cae en el olvido.” (Eclesiastés 9:5 NVI) Comprender la realidad nos ayudará a apreciar cada  amanecer  en toda su dimensión. 
Por estos días los medios nos dan  enormes cifras de personas que han fallecido por el covid-19, sin contar accidentes u otras patologías. Es como una competición tácita de cada país, una vergonzante mercadería noticiosa, quién presenta las más cuantiosas estadísticas. 
Cada número es una vida, una familia, madres que dejan hijos huérfanos, abuelos que son privados de ver sus nietos crecer, padres, tíos, hijos que rompen el corazón de sus progenitores; no son solo cifras, por favor. 
Vivir es nuestro motivo principal. 
Pensamos que morir es para otros,  así como lo presentan las noticias, solo una cifra que va en aumento.  Hasta que una llamada nos despierta, mi amigo A. ha dado positivo en covid-19. Nos estremecemos como si el Heridor de Egipto tocara la puerta. 
No se nos enseña a bien morir. 







martes, 5 de mayo de 2020

Estados liminales.

Me siento al borde de la cama y espero.
No sé qué espero.
Vivo en este estado de expectación desde el día que el gobierno declaró “pandemia” en el país.
Fue un día del verano, veníamos de regreso de las olas y entramos a otras sin aviso previo.
Ahí fue donde nos confinaron.
Nos escondieron.
Mejor dicho, nos escondimos voluntariamente.
Y aquí estamos, esperando que alguien abra la puerta.
Que alguien nos avise “Salid, el peligro ha pasado”.

Vivimos en este estado liminal, un espacio común a todo el mundo entre lo que fuimos y lo que seremos. La liminalidad me mantiene en un período extraño, alerta, “shadowboxing” –dicen en inglés-, esperando cualquier cosa, una luz resplandeciente o la lluvia torrencial que inunde las veredas;  la llamada equivocada de una desconocida o una voz estrepitosa del cielo; una carta de amor escrita a mano o la boleta trivial de aguas andinas; la respuesta a una oración o el coronavirus en la planta de los zapatos, todo puede suceder.
Me siento al borde de la cama en el silencio excepcional de un fin de semana largo, tengo esta anómala sensación de espacio vacío, sola en un gran espacio vacío.
Espero que alguien venga a rescatarme; espero expectante.


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Dios lo hizo todo hermoso 
para el momento apropiado. 
Él sembró la eternidad 
en el corazón humano, 
pero aun así el ser humano 
no puede comprender
 todo  el alcance 
de lo que Dios ha hecho 
desde el principio hasta el fin.

Eclesiastés 3:11 (NTV)

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viernes, 1 de mayo de 2020

Poké, recetas para hacer en casa.

Cocinar en casa es un placer si tienes los ingredientes necesarios.
Iniciar una receta y de pronto darte cuenta que no tenías "ese" elemento que le da un toque perfecto a una receta puede ser frustrante.
Mejor es mirar lo que tenemos y luego inventar una comida rica.

Encontré diversos pokés  -tan populares en este tiempo-; y con razón, puedes hacer una amplia variedad de combinaciones nutritivas y deliciosas con lo que una tenga en  casa.

La base en general es arroz blanco y ¿dónde no hay un poco de ese vital alimento?
Además cuencos o platos hondos donde servir.
Palitos  chinos si los hay.
Una bonita mesa decorada con cariño y un buen apetito dispuesto a disfrutar.
Que la imaginación vuele:

Trocitos de pescado-Palta-Cilantro-maíz-
Pollo-cebolla caramelizada-lechuga-
Choritos de lata-tomate-lechuga-
Champiñones-tomate-pepino
Porotos cocidos-lechuga-zanahoria en hilo-quesillo

Las combinaciones pueden ser muchas sin que sea un revoltijo incomible.

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Dios creó todos los alimentos para que nosotros los comamos 
y le demos las gracias por ellos. 
Porque todo lo que Dios ha creado es bueno, y podemos comer de todo sin rechazar nada, 
si le damos las gracias. 1 Timoteo 4:3-4

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Para inspirarse:
.https://www.pequerecetas.com/receta/poke/

https://www.directoalpaladar.com/turismo-gastronomico/que-es-el-poke 

https://www.youtube.com/watch?v=CnSgFiGdacY

La fotografía de aquí:
https://www.harpersbazaar.com/es/cultura/viajes-planes/a359081/poke 

Un buen video para aprender esta rica receta con la  chef Nadiya Hussain





martes, 28 de abril de 2020

Receta para congelar cítricos.

El naranjo del jardín está madurando sus primeros frutos.
Nos dicen los expertos que en invierno es bueno para la salud tomar o comer cítricos, naranja, pomelo, limón, lima, mandarina etc.
Y me he dado a la tarea de pensar cómo conservar algunos jugos y salir menos de casa (como se nos sugiere y -en algunos casos- obliga).

Mi amiga Is. ha encontrado un método bien sencillo, hacer cubitos de jugo.
Exprime los líquidos, los coloca en una cubetera limpia, de esas para hacer hielos, congela y luego de un par de días los coloca en bolsas herméticas.
Cuando necesita saca un par de cubos y los coloca en un vaso con agua.



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Entonces dijo Dios: 
«Produzca la tierra vegetación 
hierbas que den semilla, 
y árboles frutales que den su fruto 
con su semilla sobre la tierra según su especie». 
Y así fue. 
 Y produjo la tierra vegetación
 hierbas que dan semilla según su especie, 
y árboles que dan su fruto con semilla, 
según su especie. 
Y Dios vio que era bueno.

Génesis 1:11-12 (NBV)

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Ver un vídeo acá:

viernes, 24 de abril de 2020

¿Qué decimos nosotros de lo que somos? (V)

Tengo en mis recuerdos esta imagen: la tierra bailando con frenesí debajo de nuestros pies en el más grande de los terremotos;  las personas arrodilladas o de bruces golpeando su pecho y pidiendo misericordia a Dios.
Era niña, todavía no sabía del miedo y observé con curiosidad el momento.
Muchas iglesias se llenaron de fieles en las fechas posteriores, algunos permanecieron toda su vida, otros regresaron a sus antiguos hábitos. El miedo no es el mejor agente de transformación espiritual.

Por estos días los sociólogos, los analistas y escritores de columnas en periódicos de toda tendencia barajan sus posiciones, como prestidigitadores lanzando cartas. Llegado el fin de año ratificarán que sus deducciones era correctas (o no) y sacarán algún dividendo de ellas.
Unos dicen que Dios no interviene en los sucesos del mundo; otros que está todo escrito, algunos aseguran que habrá un gran avivamiento y los tecnócratas promueven el fin de una era de fe para entrar a una época donde las tecnologías tomarán el control. Abogan por un nuevo orden mundial, por fin seremos lo que nunca fuimos; así suma y sigue.
El ser humano necesita elucubrar; la incertidumbre lleva a teorizar y a crear futuros hipotéticos que tal vez nunca sucedan pero proveen cierto aire de sapiencia.
¿Pensaste alguna vez en los últimos años que estarías encerrado durante tres meses en cuarentena?
Yo no.
Ni en sueños.
La Peste del siglo XIV desembocó en el misticismo, un movimiento al interior de los hogares que produjo cambios sociales irreversibles. También en nuestra época sucederán cambios. Otros hábitos cotidianos, distinta manera de socializar, higiene prolija, uso personal de más tecnología, ¿habrá cambios en el alma y el espíritu humano? ¿Habrá una receptividad a la fe en Jesucristo?
¿Volverá el hombre a Dios o se volverá a sus antiguos ídolos?
Tengo una certeza, la Iglesia será más fuerte para trabajar en nuevos desafíos, no somos mejores ni peores que nuestros antepasados, sencillamente la certeza viene de la promesa de Cristo:  "edificaré mi iglesia y las puertas del infierno  no  prevalecerán contra ella."
Mateo 16:18


martes, 21 de abril de 2020

Preguntas que nos inquietan ¿qué dice la historia de los virus? (IV)

La historia es un caleidoscopio de información imperfecta que, dependiendo quien la cuente, nos acercará o nos alejará de la verdad. 
La pretensión falaz es exhibir como verdadero aquello que escuchamos, leímos o percibimos sin un análisis exhaustivo de los hechos.  Así es que partimos de la premisa que la historia es una interpretación más o menos cercana a la realidad. Todavía somos aprendices en busca de una imagen completa,  como un bordado donde todos damos algunas puntadas sin lograr verlo en su totalidad.

Las epidemias han sido un tema constante en la historia de los seres humanos, seguramente algunas generaciones no las experimentarán y otras pueden tenerlas repetidas como ha pasado en Corea del Sur con el SARS (2003) y ahora con el covid-19 (2020), distantes por 17 años.
La Biblia relata algunas muertes masivas, en el libro de Éxodo  las 10 plagas de Egipto (12:13) que cobró la vida de los primogénitos; la mortandad en el desierto (Números 16:47) o la ocasión cuando el rey David realiza un censo (2 Samuel 24).

Lo que más se recuerda en la historia del mundo es la peste bubónica (541-542), la peste negra (1347-1353), la primera pandemia de cólera (1817-1824), la gripe española (influenza virus A subtipo H1N1) (1918-1919).
Hay un resultado de todas las epidemias, más o menos positivo en el cambio del ordenamiento mundial o medidas sanitarias para exterminarlas –en lo posible- de raíz.
Durante y después de algunas pandemias se produjo un acercamiento de las personas a Dios, a la vida monástica o a la vida interior en familia. La esperanza que tenemos hoy es que el mundo reflexione con la calma que da estar más tiempo en casa y se desarrolle una forma  espiritual de apreciar la vida.

Quizás  en el futuro se vuelva a respirar con confianza en la certeza de ambientes menos peligrosos;  es posible que desarrollemos defensas en  cuerpos más resistentes, aprenderemos a vivir de formas que aun están en perfeccionamiento y haya más creyentes alabando y dando gracias a Dios.

¿Qué nos enseña la historia con todas sus representaciones?

El apóstol Pablo lo explica ampliamente en su carta a los Corintios:
"Todos estos son marcadores de advertencia (¡peligro!).
Nuestros libros de historia fueron escritos para que no repitamos sus errores. Nuestra posición en la historia es paralela, ellos al principio, nosotros al final;  somos tan capaces de estropearlo como ellos lo hicieron. No seas tan ingenuo y seguro de ti mismo. No estás exento. Podrías caer de bruces tan fácilmente como cualquier otra persona. Olvídate de la autoconfianza; es inutil. Cultiva la confianza de Dios."  (Una paráfrasis de 1 Corintios 10:11-12)

Las interrogantes flotan en el aire ¿Qué tanto  nos acercará a la fe en Dios este dolor que estamos viviendo  o se radicalizarán las posiciones de incredulidad?
Alguien dijo que "el mismo sol que derrite la mantequilla,  endurece el cemento".



Para más datos históricos esta página:
https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Cronolog%C3%ADa_de_las_pandemias





viernes, 17 de abril de 2020

¿ Y qué dice la ciencia de este virus? (III)

¿Qué nos dicen los científicos del covid-19?
Respetamos la ciencia más de lo que ellos respetan la fe.
Si ellos –con tanto master- están desconcertados ¿qué queda para nosotros simples legos? Una cosa está más que clara y la comprendemos, los virus son peligrosos y algunos –más que otros- mortales.
Hay una gran cantidad de información y el sabio aquel nos señala que “porque entre más sabiduría, más frustración; y a medida que uno más entiende, más dolor se experimenta.”.
Eclesiastés 1:18 

Mi amiga P. asegura que se desespera sin saber lo que sucede. Está al día con las noticias y, aunque lucha contra la curiosidad, no tiene una cuota extra de  paz. Algunos podrán manejar más información, otros les interesará saber lo básico; el saber cambia como el movimiento de las nubes,  ondulante y diverso.

Tampoco queremos ser “cabeza de pajarito” e ir por la vida ignorantes de todo, claro está.
 Así es que nos referiremos a las principales publicaciones científicas que nos darán investigación acotada de tal manera que podamos estar más tranquilos.
'Science', 'Nature' y 'The Lancet' comparten una gran cantidad de investigaciones sobre los virus.

En el caos que crean los medios y el desconcierto de las personas comunes, una mediana comprensión nos ayudará a ser más responsables y a tomar en serio las medidas que se nos dice que adoptemos.
Alguien nos animaba a exagerar las medidas personales ya que no solo nos ayuda a nosotros sino que no ponemos  en riesgo a nuestros semejantes.
Podemos afirmar nuestra confianza en Dios y dar una demostración de afecto a los otros dándoles la seguridad de nuestro auto-cuidado; eso hará una diferencia en cada barrio y en cada familia y –sin duda- hará una diferencia en la nación.

Revista Science

Revista Nature

Página The Lancet

Una buena página de la Universidad de Chile:

Otros artículos interesantes:




Fotografía:
Laboratorio Novavax en Rockville, Maryland investiga vacuna covid-19, marzo 2020.