viernes, 29 de junio de 2012

El trabajo.

De niña leía un cuento, oh, aquellos cuentos con moraleja que nos marcaron la ruta: "La abeja haragana".
De niña aprendí el valor del trabajo, aunque también disfruté de días vagos e inútiles.
Hoy es un poco distinto.
Veo a los jóvenes en polos opuestos, algunos tan despreocupados pensando que los padres los auspiciarán por siempre y los otros corriendo frenéticamente por el éxito en la empresa, el dinero a toda costa, el placer de tener antes que ser.
Como alguien lo dijo alguna vez "todos los extremos son malos".
Tal vez se aplique en el caso del trabajo. 
Porque si en algo quisiera ser "extremista" es en la búsqueda diaria de Dios, Su Palabra, Su amor, Su Misericordia. 
El trabajo como un medio. Jamás un fin.


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¿Para qué gastar el dinero  
en lo que no es verdadera comida?
¿Para qué desperdiciar los ingresos del trabajo  
en lo que no satisface realmente?

Isaías 55:2
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martes, 12 de junio de 2012

Respetando la vejez.


Bendecidos son quienes entienden
mis vacilantes pasos y temblorosa mano.
Bendecido, quién conoce mis oídos hoy
que deben esforzarse para escuchar las cosas que digo.

Bendecidos son aquellos que parecen saber
que mis ojos se están debilitando y mi mente es lenta.
Bendecidos son quienes miran hacia otro lado
cuando derramo el té en los días de cansancio.

Bendecidos son quienes con una alegre sonrisa
se detienen para charlar  un rato
Bendecidos son los que conocen el camino
para traer de vuelta las memorias del ayer

Bendecidos son aquellos que nunca dicen
"Has dicho esa historia dos veces hoy"
Bendecidos son los que me hacen saber
que soy amada, respetada y no estoy sola.

Y, bendecidos son los que acortarán los días
de mi viaje a casa de forma cariñosa.

Este poema, fue leído por Mary Maxwell en el video "Un recordatorio de que la risa es la mejor medicina"
Veálo online en CaregiverStress.com


(Poema  de Esther María Walker,  Traducción gracias a J. Pozo)

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 Tú, oh Dios, me enseñaste desde mi juventud,
y aún hoy anuncio todos tus prodigios.  
 Aun cuando sea yo anciano y peine canas,
no me abandones, oh Dios,
hasta que anuncie tu poder
a la generación venidera,
y dé a conocer tus proezas
a los que aún no han nacido.


Salmos 71:17:18
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sábado, 9 de junio de 2012

Instrucciones para abrir un libro.

 Que siempre hay problemas de informática, los hay.
Con humor podemos superar las etapas de aprendizaje.
Este video nos ayudará, definitivamente.