lunes, 24 de abril de 2017

Fragmentos (parte tres: la verdad)

 
Mi amiga Tam es brillante para exponer temas de Apologética.
Ella me ha motivado a investigar este tipo de literatura que no era de mi mayor interés. Tal vez porque trabaja con grupos de universitarios y yo me dedico a las mujeres y los adultos.
En la vida nos inclinamos por los diversos temas cuando se conjugan la variables que -en muchos casos- no dependen de nosotros sino de la gracia de Dios, su propósito y las personas que nos acompañan en el trabajo educativo.
Gracias, amiga.

"Si tenemos que retornar a la verdad para dar sentido a la existencia, ¿a qué verdad retornaremos? Si hay tantas visiones del mundo, ¿cómo garantizar cuál de ellas es la correcta? Ravi Zacharias nos ofrece algunos criterios para (aquilatar) las propuestas de cualquier cosmovisión: “El sentido común dice que al establecer la convicción en una creencia, hacemos más que ofrecer un deseo del corazón o presentar algunos elementos aislados de las creencias del que hace las reivindicaciones, con las cuales saltamos a conclusiones grandiosas. La verdadera defensa de cualquier reivindicación también debe enfrentarse con las evidencias que la cuestionan o contradicen. En otras palabras, la verdad no es solamente una cuestión de ofensiva, en el sentido de hacer algunas afirmaciones. También es una cuestión de defensa, en el sentido de que debe ser capaz de dar una respuesta racional y sensible a los argumentos contrarios que se sucintan”.

En las palabras de Adela Cortina, “si la fe pretende ser comunicable, debe poseer una base de argumentación que posibilite el diálogo y destruya la desconfianza que produce su resistencia a dejarse examinar por la razón!”
Eso vale para cualquier fe (creencia). Una visión del mundo tiene que ser evaluada por la forma amplia como interpreta la realidad, como también por la suficiencia y coherencia de las respuestas que provee a las preguntas sobre fundamentación de los valores morales, destino final de la humanidad, razón de nuestra existencia, etc.
Está claro que algunas respuestas pueden coincidir en algunos sistemas, pero, mirando para el todo, ¿qué visión del mundo posee propuesta compatible con nuestro deseo no refrenado por la belleza, la verdad y la justicia? Tal vez sea muy pronto para dar una respuesta definitiva. Mantenga la mente abierta para considerar la propuesta cristiana. El enfoque que daremos a continuación propone dar evidencias de cuán completa es la cosmovisión del cristianismo.
En primer lugar considere: ¿Dios existe o es solo una ilusión humana, originada por deseos reprimidos o fantasías ancestrales? Son indagaciones como esas las que el próximo estudio se encargará de responder. "
 Para leer el total del tema aquí:






jueves, 20 de abril de 2017

Fragmentos (parte dos, el Espíritu Santo)

Uno de mis autores favoritos ha sido Nee To Sheng, admirado y respetado  por todos los evangélicos, independiente a la denominación que pertenezcan.
Mucho de lo que escribió está en esta página, son reflexiones profundas y sabias.
http://www.librosdelministerio.org/watchman-nee-books.cfm

Te las comparto porque estoy segura que hallarás en ellas muchas respuestas y te servirán para sobrellevar esos momentos de crisis, días donde necesitamos sacar de nuestros recursos interiores para salir airosos y sin demasiadas heridas, por el contrario ganemos en sabiduría de vida.
Y aquí un fragmento: ¿En qué consiste la realidad espiritual?

" Posiblemente hayan escuchado muchas enseñanzas, pero éstas no pueden reemplazar la obra del Espíritu. Si el Espíritu no ha laborado en nosotros, las riquezas del Señor no pueden ser nuestras; como consecuencia, no tenemos nada que compartir con los santos. Así que, el Espíritu Santo tiene que hacer una obra en nosotros para que podamos ser útiles en las manos de Dios. El creyente no debe caer en una condición tan pobre que el Espíritu Santo no pueda intervenir. Creemos que el Señor no suelta a nadie que se haya encomendado en Sus manos, y que cada prueba tiene el propósito de ensancharnos y enriquecernos. Cuando pasamos por pruebas, nos enriquecemos; y si estamos angustiados, conocemos a Dios mucho más. De este modo, gradualmente llegamos a estar facultados para suministrar vida a los hijos de Dios en la iglesia."


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El viento sopla de donde quiere, 
y oyes su sonido; 
mas ni sabes de dónde viene, 
 ni a dónde va;
 así es todo aquel que es nacido del Espíritu.  
 Les he dicho estas cosas mientras estoy con ustedes.  
 Pero el Espíritu Santo, 
a quien el Padre enviará en mi nombre, 
los consolará
 y les enseñará todas las cosas, 
y les recordará todo lo que yo les he dicho.

Juan 3:8 y 14:25-26


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lunes, 17 de abril de 2017

Fragmentos. (Parte uno: Jesús)

¿Cuántos trozos tiene el todo de algo?
Como J. L. Borges se preguntara alguna vez " Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca?  "
No puedo responder a muchas preguntas.
En realidad cada día leo más y sé menos.
Podríamos instuir ciertas aproximaciones, la pizza de domingo se dividirá en los comensales que haya.
A veces tres o cuatro.
El pan del desayuno se distribuye para que al día siguiente haya uno fresco de nuevo, los chilenos aman el pan recién salido del horno.
La tierra está compuesta de muchas naciones. Miro un globo del mundo y juego a buscar países ignorados, cada uno un fragmento que no conoceré, no me quejo, solo me embelesa saber que existen en la imposibilidad de cualquier viaje.  Con el tiempo he comprendido mis limitaciones.
Chile tiene 14 regiones, ninguna es igual a otra.
¿Cuántas partes se necesitan para formar un total notable?
Tal vez solo dos, o quizás muchos, o infinitos.
Depende de extrañas variables, el ánimo, el interés, la conexión, el momento, en fin.
Así que nos lanzamos a este mar de trozos, palabras que pueden hacernos soñar, viajar sin movernos del escritorio y edificar en nosotros la solidez de la fe en la belleza y la eternidad.

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Jesús:
" El Credo de los Apóstoles pasa apresuradamente por la vida de Jesús en un solo párrafo, comenzando con su nacimiento y saltando de inmediato a su muerte, descenso al infierno y ascenso al cielo. Un momento. ¿Acaso no falta algo? 
¿Qué sucedió en el intervalo entre su nacimiento de la Virgen María y su sufrimiento bajo Poncio Pilatos? 
Por alguna razón todo lo que Jesús dijo e hizo en treinta y tres años en la tierra queda descartado en la prisa por interpretar su vida. ¿Cómo pasó la vida aquí en la tierra? 
Los recuerdos de la Escuela Dominical de hecho me distraen de mis esfuerzos por imaginarme la vida diaria de Jesús, porque me la presentaron en escenas de inanimado franelógrafo. Ahí está enseñando. Éste es Jesús abrazando a un cordero. Ahora está hablando con una samaritana y miren, otra conversación con un hombre llamado Nicodemo. Lo que más sea próxima a la acción sucedía cuando los discípulos, en sus barcas miniatura, se balanceaban en el mar azul del franelógrafo. Recuerdo una escena de Jesús en el templo, con un látigo en la mano, pero no armonizaba con nada de lo que había aprendido acerca de Él. Desde luego que nunca lo vi en una reunión. En la Escuela Dominical pude haber aprendido hechos acerca de la vida de Jesús, pero como persona, siguió distante y en dos dimensiones. 
Las películas acerca de Jesús me ayudaron a que para mí adquiriera vida. Algunas de ellas, como Jesús de Nazaret de Zefirelli, procuraron a toda costa recrear ambientes fieles a los relatos evangélicos. A diferencia de las plácidas escenas en franelógrafo, las películas mostraban a Jesús en acción, rodeado de espectadores revoltosos que se empujaban para conseguir verlo mejor e insistir en sus reclamaciones. Al ver estas películas y volver luego a los evangelios, trato de ponerme en mi papel familiar de periodista, o por lo menos en su equivalente del siglo primero. Me mantengo al margen, escuchando y tomando notas, para captar algo de Jesús en mis reportajes, aunque al mismo tiempo consciente de que está produciendo un efecto personal en mí. ¿Qué veo? ¿Qué me impresiona? ¿Me perturba? ¿Cómo puedo transmitirlo a mis lectores?  
No puedo comenzar por donde suelo hacerlo cuando escribo un reportaje acerca de una persona, por describir el aspecto del personaje. Nadie lo conoce. Los primeros retratos semireales de Jesús son sólo del siglo quinto, y fueron simple especulación; hasta entonces los griegos lo habían presentado como una figura joven, imberbe, parecida al dios Apolo. En 1514 alguien falsificó un documento bajo el nombre de Publio Léntulo, el gobernador romano que sucedió a Poncio Pilatos, con esta descripción de Jesús: Es un hombre alto, bien formado y de aspecto amistoso y que inspira reverencia; su cabello es de un color difícil de igualar, y le cae en delicados rizos ...dividido en la parte alta de la cabeza, y le fluye hasta la frente según la costumbre de los nazarenos; la frente es alta, grande y majestuosa; las mejillas inmaculadas y sin arrugas, de un rojo encantador, la nariz y la boca moldeadas con exquisita simetría, la barba, de un color que armoniza con su cabello, le llega debajo de la barbilla y está dividida en el centro como una horquilla; los ojos azul claro, límpidos y serenos ... Reconozco a ese Jesús por los óleos que colgaban de las paredes de hormigón de la iglesia de mi infancia. El falsificador se traicionó, sin embargo, con su siguiente frase: "Nadie lo ha visto nunca reír." ¿Estaba leyendo los mismos evangelios que leo yo, documentos que no dicen ni una palabra del aspecto físico de Jesús pero que sí lo describen realizando su primer milagro en una boda, dando apodos a sus discípulos, y en cierto modo ganándose una reputación de "hombre comilón y bebedor de vino"? Cuando los piadosos criticaban a sus discípulos por ser negligentes en las disciplinas espirituales, Jesús contestó: "¿Acaso pueden los que están de bodas ayunar mientras está con ellos el esposo?" De todas las imágenes que hubiera podido escoger para su persona, Jesús se decidió por la del esposo, cuya felicidad alegra toda la fiesta de bodas. En cierta ocasión le mostré a una clase unas diapositivas de… "
(El Jesús que nunca conocí, Philip Yancey, 284 páginas, para seguir leyendo puedes verlo en:
http://www.iglesiagetsemanidemontreal.com/libros_cristianos.ws )

jueves, 13 de abril de 2017

El mayor amor.

"Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, 
y sufrió nuestros dolores; 
y nosotros le tuvimos por azotado, 
por herido de Dios y abatido. 
 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, 
molido por nuestros pecados. 
El castigo de nuestra paz fue sobre él; 
y por su llaga hubo cura para nosotros. "


Isaías 53:4-5



lunes, 10 de abril de 2017

Pastor.

Cada noche salgo al jardín y miro las estrellas con la esperanza de descubrir una nueva, aunque las que hay ya son absolutamente hermosas.
Pienso en el cielo de Abraham y pienso en ti, pastor.
Tú que vives en el lugar más austral de la tierra, en la frialdad de los hielos; tú que vives en el desierto más seco de la tierra y ahí pastoreas contra el viento y la dureza del terreno.

Pienso que tal vez miras este mismo cielo y ruegas por tu pueblo, esos pocos seres (o muchos, depende cómo se cuente) que escuchan tu palabra, que reciben la bendición de tu oración 365 días en el año; te veo yendo al hospital, al cementerio cuando una madre entierra un hijo; te veo llevando un regalo de cumpleaños a un niño o cantando a “capela” porque no alcanzan los ingresos para instrumentos musicales.
Te veo en el púlpito durante las 52 semanas, cada domingo animas, bendices, ministras a esos fieles (y a los no tan fieles), oras por ellos y con ellos. Escucho tu palabra y mi corazón renace, los huesos se vitalizan, la sangre vuelve a correr y los pensamientos bullen cuando regreso a casa. La Palabra de Dios se hace vida en tu voz. Creas mundos llenos de eternidad, pastor.
Sé, tengo esa rara certeza que cuando te paras en la plataforma a pesar de tus propios dolores, Dios desciende al corazón de cada oyente. La noche es más clara, las estrellas más brillantes, el sol más cálido, el río más limpio, el mundo más amable. Has vencido las oscuras fuerzas y has expuesto la Palabra que trae luz y libertad.

No eres célebre o popular, apenas eres un pastor en el desierto, en el punto más antártico del planeta, entre cerros, playas, quebradas, campos, calles polvorientas, barrios hacinados y peligrosos, en suburbios violentos y amenazantes. Y sigues ahí.

Muchos dicen que la cantidad de ovejas es la que cuenta, pero no les creas. Cada pastor conoce las suyas y tú las amas, es ese amor el que hace valiosa la tarea,  es tu presencia cuando tengo un problema y no sé a quién llamar y te llamo y tú estás ahí aunque sean las tres de la madrugada.
Muchos dicen que hay que ser joven para labores de esta índole -se dicen tantas cosas-, no les creas, tú eres el adecuado para ese lugar, para este día y para esas pequeñas ovejitas que nacen y crecen con tu cuidado. No te preocupes de la edad, del griego, del hebreo, de las teologías varias que suben y decrecen como la espuma de las olas, tú ámanos como nos amas y seremos fieles.

Parafraseando al proverbista “muchos hombres hicieron el bien, pero tú sobrepasas a todos”.
Gracias por ser nuestro pastor.



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"Los entendidos resplandecerán 
como el resplandor del firmamento;
 y los que instruyen a muchos en la justicia 
serán como las estrellas por toda la eternidad."

Daniel 12:3 (RVC)

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miércoles, 5 de abril de 2017

Orar con Los Salmos.

En mi limitada experiencia con la oración (todavía hay mundos paralelos inexplorados), he estado escuchando cómo oraban en Los Salmos, David, Asaf, Moisés.
Me ha sucedido algo singular, cada vez que los vuelvo a oír siento unas enormes ganas de repetir el ejercicio una y otra vez, como si en cada vuelta se abriera una veta desconocida que profundiza la impresión hasta desembocar en una cierta embriaguez, para explicarlo de alguna manera, sin haber bebido absolutamente nada.

Recuerdo un sueño.
El Palacio de la Moneda era rodeado por finos hilos plateados mientras un hombre iba caminando alrededor del edificio, orando. En cada vuelta dejaba una estela luminosa que cubría por completo la palidez del edificio.

Supe de unos monjes trapenses en Kentucky que practican sus oraciones con Los Salmos.
A veces siento que todavía estoy en la infancia de la oración, modulando palabras que no logro asir, que me quedan grandes, que apenas puedo tocar y luego se desvanecen con los acontecimientos cotidianos, las responsabilidades, el trabajo, el acoso de los sucesos diaros que pelean por un poco de atención.

Tal vez -y es un aviso- me decida a no atender el timbre, el teléfono, los trámites bancarios, las noticias, las labores de casa y me quede sumida en oraciones interminables sin definir el tiempo.


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 Cuando alguno de ustedes ore, hágalo a solas. 
Vaya a su cuarto, 
cierre la puerta y hable allí en secreto con Dios, 
su Padre,
 pues Él ve todo lo que se hace.

 Mateo 6:6 (paráfrasis)
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lunes, 3 de abril de 2017

Vidas de calle (parte2)

Capitán, le decían, porque alguna vez viajó en un barco.
Recorrió países de nombres ininteligibles, visitó puertos exóticos y escuchó lenguas de ángeles y demonios.
Nadie se explica porqué terminó viviendo en la calle, en la plaza más vistosa de la comuna,  "no tengo nada que esconder, decía, no soy delincuente ni ladrón".
Tal vez el alcohol, la soledad, la muerte de la esposa, ¿quién puede saber sino la persona misma el por qué de una decisión tan extrema?
Arropado en cobertores que le regalaban, alimentado como las aves del cielo por cualquier alma caritativa, el Capitán se mantuvo incólume durante todo un invierno.
Sus dos hijas –con toda la vergüenza que significa- venían a rogarle que volviera a casa.
Amenazas, lágrimas, súplicas, nada. Displicente y cascarrabias, les contestaba con unos gritos perentorios como si ordenara la tripulación de un barco imaginario y hasta ahí llegaba el diálogo.
Cierto día vino un camión municipal, subieron sus ropajes, dos muchachos musculosos lo alzaron en el aire, protestó a regañadientes, en el lugar quedó solo un poco de basura y el olor característico de los vagabundos.
¿Dónde estará el Capitán?
Algunos dicen que lo recluyeron en un asilo, otros que murió de pena.
¿Viajará libre por los mares del cielo?
Cierta vez que le llevé comida me dijo con voz ronca: “la libertad es lo único que vale en la vida”.


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Tú, Señor, 
eres el refugio de los pobres; 
eres su amparo en momentos de angustia.
 Salmos 9:9

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viernes, 31 de marzo de 2017

Vidas de calle (parte 1)

Elizabeth alguna vez fue hermosa.  Todavía queda en ella ese aire particular de la clase social alta, un estilo de caminar,  o mover las manos, buen vocabulario que revela colegio pagado y familia noble. El paso de los años, su mente desordenada y la vida vagabunda no han mermado su buen humor.
Loca no está.
Descuidada sin duda, viviendo al alero de un árbol o en el escaño de una placita al interior de una villa, evitando el ojo municipal que de seguro se la llevaría a un asilo, o peor aún, al siquiátrico. Ha elegido la libertad de las calles, se lava en algún grifo o con la manguera de los jardineros, camina en busca de comida en las ferias de la comuna y ora.
Sí, ella ora.
Mística e inestable, sus padres -ancianos- se rindieron a la evidencia que Eli prefiere la vida andante a su casa cerca de la playa.

Racionalmente se evalúa a las personas por su cordura ¿quién puede asegurar que Dios no la oye? ¿Quién puede medir la clase de fe que las personas tienen dentro? ¿No son estos seres más creyentes que cualquiera que se llame religioso?
Eli ruega por su hermana.
-Mi hermana es maniática de su riqueza, dedicación al trabajo y a sus compromisos sociales -me explica-, no tiene tiempo para compartir con sus hijas o con su marido. Yo no quiero esa vida de apariencia, concluye.  Mucho de su discurso es atinado y cuerdo.

Observo las nubes, la llegada pronta del invierno y le pregunto cómo se las arreglará con las lluvias, el frío y la nieve que a veces cae sobre Santiago con sus menos cero grados.
Con una sonrisa responde, ya tengo una provisión. Dios me ha dado una habitación donde pasar los días helados.
La miro alejarse a pasos cortos, su mochila llena de cosas propias de una mujer, su sombrero de mezclilla puesto de lado y unos enormes lentes de sol. Se da media vuelta y me hace un gesto con la mano, "hay que orar", me grita desde lejos.
Decididamente no es un mensaje subliminal ¿verdad?


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Dar algo al pobre es dárselo al Señor; 
el Señor sabe pagar el bien que se hace.

Proverbios 19:17

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lunes, 27 de marzo de 2017

Las murallas que protegen nos dividen.

Al final del verano, 
en las murallas rotas donde viejos molinos dispersan 
por las islas sus ruedas mutiladas,...
(Ricardo Molina)
Hay una canción que cantan los jóvenes de mi iglesia… y a veces nosotros. “los muros caerán”.
El presidente Trump quiere seguir edificando el muro entre EE.UU. y México.
Cisjordania, Irlanda, Corea, Chipre, India, Kuwait, tienen sus versiones particulares, vallas alambradas, cemento y alambres de púas, cuchillas hacia el cielo, minas enterradas a punto de estallar, alta tecnología si hay más recursos.
La reja de madera de mi casa, la de fierro de los vecinos, la de latón, ladrillos, muros de elementos sólidos, cortantes, agresivos, cercos de espinos con puntas pestilentes. También hay muros de flores, después de todo son lo mismo, solo camuflados, podríamos llamarles muros hipócritas.
Los muros son reflejos de los miedos.
Nos hablan de ambiciones y desconfianzas.
Queremos estar seguros.
Queremos proteger nuestras pertenencias, aunque sean insignificantes.
Nuestro corazón se muestra en lo alto de cada muralla. Qué tan materialistas somos y cuánto amamos lo que tenemos.  Qué tan discriminadores somos como personas o país.

En la actualidad hay más de 65 países con muros terminados o por terminar. Justificaciones hay tantas como las vallas que se han levantado.

Una oración que le enseñamos a los niños: “En paz me acostaré y asimismo dormiré porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado” (Salmos 4:8), a veces también la repito en la oscuridad de la noche.
Mientras menos confiemos en Dios más barreras habrá entre nsosotros.

 


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Pero el Señor afirma: 
Yo seré como una muralla de fuego alrededor de ella, 
y en medio de la ciudad mostraré mi gloria.”» 

Zacarías 2:5

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jueves, 23 de marzo de 2017

Santiago al amanecer.

Me levanto de madrugada para asistir a un Seminario de 2 días.
Tengo poca resistencia a la neblina matutina y al viento frío que desciende la Cordillera de Los Andes.
Descubro los tacos vehiculares, los buses repletos y el Metro comprimido como tarro de sardinas.
Descubro el sol del amanecer sobre los montes, espectáculo que me pierdo casi todos los días, la nocturnidad se impone.
Descubro un Santiago bullente, autos, autos, autos, personas apresuradas de aquí para allá y de allá para acá. Prisa, prisa, prisa.
Como si el mundo fuera derecho a un apocalipsis, todos corren contra reloj.
Trato de mantener la calma, el Seminario tiene una hora definida, intento no desesperarme.
Cuando llego debo esperar 15 minutos para el inicio…y yo al borde del ataque porque venía atrasada. Típico de chilenos, empezar media o una hora de diferencia con la citación.
La impuntualidad, deporte nacional donde somos campeones mundiales.
Para mi sorpresa y alegría, el evento fue mucho más de lo esperado.
Bien valía la pena madrugar  (y descubrir otro Santiago, lo que le da un plus a la experiencia).


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Desde el nacimiento del sol
hasta donde se pone, 
sea alabado el nombre del Señor.

Salmos 113:

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lunes, 20 de marzo de 2017

Siento que te amo.

Siento que te amo 
Porque pienso mucho en ti 
Siento que te amo 
Porque cuando en ti me inspiro el corazon se precipita 
Siento que te amo 
Porque en cada palpitar 
Una lagrima que brota 
De mis ojos que te ven aun sin mirar 
Siento que te amo derribado ante tu altar 
Siento que te anhelo 
Más que a tu bendicion 
Siento que te anhelo 
Y si tú estás conmigo 
Hasta el aire no me importa 
Siento que te anhelo (Mi Jesús)
Y anhelo tus palabras, 
Tu aliento y tu voz 
Tu consejo y hasta tu correccion 
Siento que te anhelo 
Te anhelo,  mi Señor

*** 
Una  linda canción antigua remozada.
Con cariño para mis amigos que están en tierras lejanas, para que al oírla sientan que están en casa.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Tantas preguntas.

Tantas preguntas todavía.
¿Cómo funciona el mundo?
¿Por qué tanta pobreza en Sudán del Sur?
¿Cómo puedo ayudar si soy tan insignificante?
¿La oración hará una diferencia?
 ¿Hasta dónde llega nuestro “libre albedrío”?
¿Cómo soportas la muerte de tu hijo?

Voy al funeral de un muchacho. 34 años, en la plenitud de la vida. Sencillamente su corazón dejó de latir de un momento a otro, no hay todavía explicación médica.
Su pequeña hija de dos años juega entre los deudos, ajena a la tragedia.
El padre recita algunos versos de la Biblia mientras lo despide. Demasiada vehemencia en la voz me causa una leve sospecha ¿estará realmente convencido de sus palabras?
¿Qué sentirá después del sepelio?

Tantas preguntas todavía, tanto leer, tanta oración, tanta canción y todavía las respuestas se vislumbran como el sol oculto por la neblina del amanecer.

Recordé aquellas palabras de Eliú, en el libro de Job:  "Muéstranos qué le hemos de decir pues no podemos organizar nuestras ideas a causa de las tinieblas."

Tal vez la incertidumbre de ver a un muchacho en un ataúd me produce un vértigo difícil de explicar.






viernes, 10 de marzo de 2017

Oraciones breves.

He decidido orar un poco más en el día a día, enfocarme en todo momento hacia la presencia de Dios.
Cuando vaya a las compras. Cuando riegue las plantas. Cuando visite una amiga. Que Dios esté presente en la vida real, no solo cuando me inclino en el templo o en el dormitorio.
Algo he avanzado, pero es una  disciplina a la que hay que darle espacio.
Las distracciones  nos envuelven y de pronto tengo mil y un asunto en la cabeza.
Es necesario que vuelva a lo prioritario para la vida del espíritu.
Y encontré esta oración  muy práctica y contundente, la estoy memorizando. Es del obispo Patricio de Irlanda: 
"Cristo conmigo,
Cristo frente a mí,
Cristo tras de mí,
Cristo en mí,
Cristo a mi diestra,
Cristo a mi siniestra,
Cristo al descansar,
Cristo al levantar,
Cristo en el corazón de cada hombre que piense en mí,
Cristo en la boca de todos los que hablen de mí,
Cristo en cada ojo que me mira,
Cristo en cada oído que me escucha.
Me levanto hoy
Por medio de poderosa fuerza, la invocación de la Trinidad,
Por medio de creer en sus Tres Personas,
Por medio de confesar la Unidad,
Del Creador de la Creación."


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 Esten siempre gozosos.
Oren sin cesar.
Den gracias en todo, 
porque esta es la voluntad de Dios 
para con vosotros en Cristo Jesús. 

(1 Tesalonicenses 5:16-18)

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Ilustración de: Irena Sliwinski

jueves, 2 de marzo de 2017

"Tiempo fuera" (*)

¿Qué sintio en esa primera impresión del avance lento y preciso del tiempo?
¿Cómo fue esa mañana desgarradora de la primera arruga visible o el primer pelo cano?

Sin percatarnos vamos recibiendo años en el cuerpo.
La piel inicia el proceso irreversible, primero un levísimo cambio, imperceptible en la curvatura de la lozanía.
Solo un espejo con luna de aumento puede verificar lo invisible al ojo humano.

Por un instante el asombro sobrecogió a Luisa. Ella jamás usaba jabón porque -decía-  "hace mal a su cutis".
Esa mañana su fresca belleza era amenazada por lo ineludible, recordó la foto donde su abuela la miraba con esos ojos hundidos, sus hermosísimos ojos verdes bordeados por ojeras cadavéricas,  un escalofrío sobrecogedor la paralizó frente al espejo.

Por una milésima de segundo aquel rostro de mejillas hundidas le devolvió la mirada, desafiándola.
Heredera de su abuela,  solo necesitaba unos años para llegar a desarrollar la misma expresión, el mismo dolor, idéntica suerte, la degradante y horrible vejez.

Su empleada la encontró dormida cuando llegó para realizar los quehaceres del día,  estaba en todo el esplendor de su hermosura. Los exámenes arrojaron un ataque al corazón.
Los que la acompañamos al camposanto admiramos a través de la pequeña ventanilla su piel inmarchitable, el tiempo detenido para siempre.
Junto a otras coloqué un bouquet de rosas blancas,  su flor favorita.
En su rostro un último gesto, una enigmática sonrisa.



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 ¡Qué frágil es el ser humano! 
 ¡Qué breve es la vida, tan llena de dificultades! 
 Brotamos como una flor y después nos marchitamos;
 desaparecemos como una sombra pasajera. 
¿Tienes que vigilar a una criatura tan frágil y exiges que yo te rinda cuentas? 
¿Quién podrá sacar pureza de una persona impura? 
¡Nadie! 
Tú has determinado la duración de nuestra vida. 
 Tú sabes cuántos meses viviremos,
 y no se nos concederá ni un minuto más. 

 Libro de Job 14:1-5 

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"Tiempo fuera" (*) http://www.awareparenting.com/tiempofuera.htm





domingo, 26 de febrero de 2017

La vida es renuncia.

La vida es una lucha, sostenía Pablo de Tarso.
Otros dicen que la vida es solo política, como el discurso  de Cantinflas.
El salmista  en sus versos escribió que la vida es una flor.
El poeta Calderón, un sueño.    
O el que corre, una maratón.
Los marinos dicen que es un viaje.
He conocido pocos que crean que la vida es renuncia.

Ella –derrochando juventud- caminó directo al Registro Civil.
Se detuvo en la puerta de entrada ¿qué pensamientos bulleron en su mente para que se diera la vuelta y regresara a casa? Al novio desolado no quiso volver a verlo, ni siquiera para una diplomática explicación.
Renunció a un esposo, a las tardes de paseos románticos por la playa, a las noches en vela acunando un bebé, a las reuniones de apoderados, al círculo social de su familia AB.
Renunció al cine porque – me explicó-  le quitaba tiempo precioso y era pura ficción.
Renunció a los libros, a los viajes, a los trajes perfectos que le hacía su modisto.
Aprendió a vivir en la sencillez de un barrio periférico.
Allí trabaja de sol a sol en medio de los necesitados, cocina para los vagabundos, atiende pobres que nunca podrán retribuirle su bondad. Cuando sale de la hospedería camina cabizbaja orando. A veces canta una melodía que luego olvida.
Mi amiga T… (a la que admiro) renunció al mundo para hacer del mundo un lugar mejor.



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"Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee
no puede ser mi discípulo."
Lucas 14:33

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lunes, 20 de febrero de 2017

Santiago es adictivo.

Decidí que estas vacaciones de verano las viviría en Santiago, mi propia casa.
Aparte del considerable ahorro que significa arrendar una cabaña en cualquier playa, ahorro -por cierto- para fines superiores.
He estado aquí tantos años y apenas conozco la  ruta turística.

Después de una buena siesta –con la tele encendida-, caminaría por los parques de la Capital, vagaría por sus calles olorosas a orines y buganvilias, bebería algo en cualquier sucucho de malamuerte, buscaría los atardeceres entre los árboles del barrio, viajaría sin rumbo, visitaría algún museo, todos los cerros,  leería hasta la madrugada y –contraviniendo al galeno- comería carne asada con papas fritas,  chicharrones, algún capuchino con leche de coco y toda suerte de panes acompañados de embutidos donde me pillara el hambre.
Es exactamente lo que hice.
Solo que hoy –de retorno a la rutina- no encuentro manera de hacerme regresar.


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Luego dijo Jesús: 
«Vengan a mí todos los que están cansados 
y llevan cargas pesadas, 
y yo les daré descanso.
Mateo 11:28

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 (Fotografía del cerro Huelén, un oasis en medio de la ciudad)


domingo, 12 de febrero de 2017

Vidas incompletas (3)

Mi tío Enrique –el único que tuve-, vivió en la levedad.
Hijo mimado de su madre, no procreó ni un hijo.
Nunca leyó un libro, no escribió una mínima carta, claro está, no sabía leer ni escribir. Cuando necesitó firmar un documento la huella de su pulgar era suficiente.
No plantó un árbol, no postuló a casa propia o contrajo matrimonio en algún momento de enamoramiento como le sucede a la mayoría de los seres de este planeta. Mi tío era absolutamente célibe. Un sujeto inocente, extraño y difícil de comprender, no por la profundidad de su pensamiento sino más bien por su simpleza para vivir.
Si piensas que era disminuido, no lo era. Atinaba como cualquier chileno normal, sabía conducir una bicicleta –eso prueba que tenía buen equilibrio-, aprendió a ordeñar una vaca, a cortar el césped del jardín y a dar comida a los animales con metódica cotidianeidad.
Cuando murió no dejó ninguna herencia. Unos billetes que había ahorrado debajo de su cama (parece divertido pero así fue, lo prometo), sirvieron para comprar su sepultura. Madre dijo que ni en eso había sido una molestia.
A su funeral asistimos los pocos de la familia. Muy pocos, contados con los dedos de una mano.
Cualquiera podría considerar que su existencia no tuvo sentido, una vida incompleta.
Pero cuando esos ojos celeste cielo me miraban yo sentía que un ángel de Dios vivía entre nosotros.


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 ¿Quién sabe qué es lo mejor 
para una persona durante su corta vida en la tierra? 
Su vida pasa como una sombra 
y nadie puede decirle lo que sucederá bajo el sol después.

Eclesiastés 6:12 (PDT)

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miércoles, 8 de febrero de 2017

Vidas incompletas (2)

Compartimos con  D…el trabajo en una galería "pituca" y el amor por los libros.
Ella fabricaba joyas y yo quería aprender orfebrería. Solo que a la primera chamuscada de mis torpes dedos  en la fragua abandoné el impulso.
La amistad creció y me invitó a su casa.
Había en aquel hogar tal unión familiar y amor el uno por el otro que fue como llegar a un oasis en medio del desafecto de los santiaguinos.
Su hermano Ricardo cursaba el último año de Agronomía. Una joya de hijo, un ideal de hermano. Tenía un jardín luminoso, una selva en plena ciudad, cultivaba hierbas de todo tipo, las estudiaba con prolijidad, su tesis versaba sobre las propiedades medicinales de los árboles autóctonos de Sudamérica.
La hermana pequeña…bueno…era pequeña y divertida.

Aquel día D…me invitó a almorzar, Ricardo había estado estudiando hasta la madrugada. Se habló de este mundo y el otro, de política, religión, recetas de cocina, en fin, un momento delicioso.
La madre quiso que el muchacho bajara a almorzar, mi amiga subió al dormitorio para despertarlo.
El grito se escuchó en todo el barrio.
Consternados y presintiendo algo terrible subimos. Allí, tendido plácidamente dormía Ricardo. Una pequeña mancha en el borde de los labios y la rigidez del cuerpo indicaban su hora final.
El forense declaró “muerte súbita”.
La madre quedó paralítica.
El padre hubo que inyectarlo con calmantes.
La casa se transformó en un caos. Mi amiga D…sacó fuerzas de flaqueza y nos encargamos de los trámites propios de un funeral.
Por mucho tiempo pregunté a Dios porqué una vida tan bella fue segada sin apelación. Hasta que un día me topé con las palabras del profeta Isaías:  
Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo. Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios." 







lunes, 6 de febrero de 2017

Vidas incompletas (1)

Jamás salió de su localidad.
El día que se decidió a conocer el mundo –ya frisaba los 40-, en el límite de la villa se bajó sofocada del bus, crisis de pánico con vómitos y todo.
Ana no conoció un cine.
Ni un museo.
Ni siquiera una plaza donde se enamoran los muchachos.
Nunca visitó el Mercado Central, el barrio Meiggs o la Quinta Normal.
Menos anduvo en Metro.
No supo qué color tiene el mar y o el olor de los bares clandestinos.
Las catedrales le fueron desconocidas y nunca viajó en tren, avión o barco.
No le interesaba ir a un Mall o al Persa Bío-Bío, delicia de coleccionistas y anticuarios.
Cuando la conocí no vi en ella nada anormal, era pacífica y risueña. No quería conocer nada del mundo más allá de su trozo de terreno donde era perfectamente feliz, criaba sus tres hijos, amasaba su pan, cultivaba todo tipo de hierbas y flores, cantaba en una pequeña capilla y sagradamente caminaba las tres cuadras con sus niños al colegio.
Según mi opinión su vida era incompleta.
Según ella, tenía todo lo que quería.
Y posiblemente -debo conceder-, el tiempo le ha dado la razón.



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 "También vi que el que corre más rápido 
no siempre gana la carrera; 
el ejército más poderoso 
no siempre gana la batalla; 
el más sabio 
no siempre consigue dejar de ser pobre; 
el más astuto 
no siempre consigue hacerse rico y 
una persona educada 
no siempre recibe la recompensa que merece. 
Todos tienen sus buenos y malos tiempos. 


Eclesiastés 9:11(PDT)
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(Fotografía del Cajón del Maipo)