miércoles, 21 de junio de 2017

Una persona común.

Escuchamos encendidos sermones.
Promesas sublimes.
“Cuando seas mayor Dios te usará para grandes cosas”.
“Dios tiene un plan maravilloso para tu vida”
“Sigue tus sueños, tú tendrás un gran futuro”.

¿Dónde quedaron esos ofrecimientos?
¿En qué recodo del tiempo se perdió la grandilocuencia?
¿Cuántos de nosotros somos “grandes”? (Y por cierto, ya llegamos a mayores).
Ni profetas, ni misioneros, ni predicadores, ni exitosos, ni elocuentes.

Común.
Exactamente eso, común.
Casi invisible.
Ejecuto cada día actos pequeños, visito una enferma, doy un pan con algo adentro, un vaso de agua, una taza de té, canto una canción que nadie –excepto Dios- escucha.
Escribo palabras breves –ni me atrevería a publicar un libro-, hago rogativas que muchas veces no resultan como las espero, voy a funerales –este año ha sido el peak-, riego las flores. Cuido unos patos que a nadie importa si viven o mueren (a mí obvio que sí), me levanto con la esperanza que este día suceda algo extraordinario de parte de Dios, como decía el cantor aquel “una luz segadora, un disparo de nieve”, lo más cercano ha sido el viento impetuoso que botó las hojas de las palmeras, por un momento pensé que alguna terminaría en el suelo.
¿Soy infeliz porque no tengo un nombre en los periódicos?
¿Me siento postergada porque mi rostro no triunfa en las páginas sociales?
¿Me consume el desasosiego porque perdí el tiempo en actos insignificantes, a veces modestos y anónimos?
En absoluto.
He recibido más de lo que he dado.
Me han amado más de lo que he amado.
He sido bendecida más allá de mis limitaciones.
Él me ha guardado de noticias catastróficas.
Tengo entero el esqueleto y conste que he tenido caídas espectaculares.
Mi corazón no sabe de taquicardias.
Es verdad, nunca soñé demasiado, ni fui “aspiracional”.
Nunca escalé una montaña para batir un record o corrí una maratón, cuando voy al volante mi velocidad es la que estipula la ley, 60 Km/por hora en la ciudad, 90 en carretera.
Mamá decía (con alguna razón), que su hija no tenía ambiciones.
Yo estuve –y estoy- dispuesta a los trabajos nimios, ocultos, sin gloria.
El único deseo que tengo (en eso me declaro aspiracional)  no lo he logrado aún, tal vez deje la vida en el intento.

 
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 "Y cualquiera que como discípulo dé a beber 
aunque sólo sea un vaso de agua fría a uno de estos pequeños,
 en verdad les digo que no perderá su recompensa.”

Mateo 10:42 (NBLT)

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lunes, 19 de junio de 2017

Quebrados.

 "El 41% de los chilenos está endeudado 
o le cuesta llegar a final de mes. 
Esto corresponde a casi 7.000.000 de chilenos.

Francisco sale de la oficina del prestamista como sonámbulo, el sol mortecino de otoño apenas entibia su angustia.
Las deudas lo abruman.
El colegio de los niños, las cuentas básicas vencidas, la cuota del depto., la tarjeta del supermercado,  la mantención del auto…
El cambista apenas cubre lo más elemental y un 10% de interés le roerá los huesos.
Piensa alternativas, un tercer trabajo, mudarse de barrio, declararse en quiebra… Ninguna lo satisface.
Los cambios por apuro agravan la situación, lo sabe por su padre que pagó las deudas con cinco años de prisión. Lo sabe por su madre que encaneció en un día. Lo sabe por su hermana que se casó con un campesino con plata para sacar la familia de la quiebra, olvidó todos sus sueños de profesional.
Ensimismado tropieza con los cartones que obstruyen la vereda, el hombre sentado sobre ellos le extiende una mano rugosa, patrón –le dice-, yo también un día vine a esa oficina. Lo perdí todo ahí, apunta hacia la casa de usura.
Francisco se estremece, como un poseso huye del lugar, ha visto –por un segundo- su futuro.



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  Las semillas que cayeron entre los espinos 
representan a los que oyen la palabra de Dios, 
 pero muy pronto el mensaje queda desplazado 
por las preocupaciones de esta vida, 
el atractivo de la riqueza 
y el deseo por otras cosas, 
así que no se produce ningún fruto.

Jesús en el Evangelio de Marcos 4:18-20 


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jueves, 15 de junio de 2017

La final de Master Chef.

En casa vemos la final de Máster Chef.
Gana mi favorito, Faryd, un muchacho esforzado, sencillo y de bajo perfil.

Pienso en cómo cocinamos los chilenos, de “nouvelle cuisine tenemos poco y nada.
Los más puristas aseguran que no existe algo así como "la cocina chilena", y ¿de qué nos alimentamos durante todos los siglos pasados?
En general nuestros platos son mazacotudos –muy sabrosos- y casi todo lo decoramos con cilantro.
Si no, fíjate en la cazuela. 
O los porotos con rienda. 
O el charquicán, ese engendro incunable, como que una cocinera aburridísima tiró de todo dentro de la olla y ¡halá!, almuerzo digno de cualquier mesa chilena.

De tanto mirar canales gourmet algo he aprendido. Por lo pronto,  a cocer los elementos en su medida justa, consumir  verduras crudas y sin salsas adicionales.  Conservo la tradición de mi madre, los platillos especiales -más elaborados- para alguna celebración.

Comer es un acto sagrado, en nuestra mesa aún se da gracias por los alimentos, creemos que Dios es nuestro proveedor y el que nos bendice con los múltiples sabores, aromas, especias y colores.


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No se inquieten por lo que van a comer 
o lo que van a beber. 
No se preocupen por esas cosas. 
Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos en todo el mundo, 
pero su Padre ya conoce sus necesidades. 
Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás, 
y él les dará todo lo que necesiten.
(Evangelio de Lucas 12:30-31 (NTV)

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lunes, 12 de junio de 2017

Introspectiva.

Camino por calles grabadas en mi mente,
Veredas que reconocen el ritmo de mis pasos,
Una valla de madera derruida detiene los ladrones
(o el ángel que no duerme)
Un pequeño reino detrás de las puertas
Una luz cálida cuando llega el invierno.
Recreo los espacios
Froto los muebles como si de espejos se tratara
Conservo piedrecillas de playas felices
Macetas de plantas dormidas
Murmullo de aves en pleno vuelo
Arboles devastados por un machete desdichado
Una casa temporal
Ataviada para el visitante
El espacio que abandonaré
(Solo Dios sabe el día y la hora)
Otra heredará el silencio
El jardín, los tiestos decorados
Como yo heredé el olivo y la parra.
Podría rebelarme y llorar esa partida
Pero no, en la renuncia está el amor
En el amor el deleite
Ya todo se ha dicho, la fecha está por expirar
El último trecho del camino
Tiempo establecido para todo
Para que vuelva a resucitar en otras risas
En otros pasos jóvenes y nuevos
En otras huellas y otras voces
La casa florecerá en el tiempo
Si la libero de mí 
Las luces brillan con más fuerza
La Palabra vuelve al poder original
El agua renueva su frescura
La tierra renace en el verde de las hojas
Los arboles se cubren de vigor
El hogar cumple su designio
Y el soplo vuelve a su único Creador.


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 Me fijé que en esta vida la carrera no la ganan los más veloces, ni ganan la batalla los más valientes; que tampoco los sabios tienen qué comer, ni los inteligentes abundan en dinero, ni los instruidos gozan de simpatía, 
sino que a todos les llegan buenos y malos tiempos.

Eclesiastés: 9:11 (NVI)


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jueves, 8 de junio de 2017

Una y mil maneras de servir.

Acompaño a un hermano a la Posta de Urgencias, este invierno ha sido particularmente enfermizo y accidentado.
La noche es fría y la sala está llena, no hay muchas posibilidades que la atención sea rápida.
Me siento entre la gente con el ánimo de esperar. Cuando una se rinde al momento puede darse a las personas y escuchar sus múltiples historias. Uno se ha trizado el peroné jugando fútbol, otra tiene una fuerte migraña, tal vez producto de la alta contaminación del aire.

De pronto llegan unas personas, visten unas chaquetas sin manga color verde petróleo –algunos mayores, otros más jóvenes- con bandejas. En sus chaquetas está escrito “Dios es amor”.
Nos ofrecen un café caliente y un pan.
Es gratis, dice el más joven, y sonríe.
Invariablemente todos los que esperamos recibimos el regalo y damos gracias.
Reparten durante un rato, hasta que se termina todo –y no es poco-, luego se van en silencio.
La persona sentada a mi lado me explica, “los hermanos” vienen todos los jueves por la noche y regalan café y sándwich, durante el verano o el invierno, en vacaciones y días laborales, son fieles a su propósito de jueves.
Es maravilloso ver cómo una tarea tan sencilla puede ser un servicio que anime en un lugar de dolor y desaliento como lo es la Posta.
Tal vez Dios me llevó a ese lugar solo para ver este acto de amor sin pretensiones -ni vanidad- más que dar.
Mi enfermo sale sin ningún hueso roto, apenas un esguince y un paracetamol.


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  Dios, en su gracia, 
nos ha dado dones diferentes 
para hacer bien determinadas cosas. 
Por lo tanto, 
si Dios te dio la capacidad de profetizar, 
habla con toda la fe que Dios te haya concedido.  
Si tu don es servir a otros, 
sírvelos bien. 
Si eres maestro, enseña bien.  
 Si tu don consiste en animar a otros, anímalos. 
Si tu don es dar, hazlo con generosidad. 
Si Dios te ha dado la capacidad de liderar, 
toma la responsabilidad en serio. 
Y si tienes el don de mostrar bondad a otros, 
hazlo con gusto."

Romanos 12:6-8

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martes, 6 de junio de 2017

¿Cuál es tu palabra favorita?

Me preguntó una amiga “¿cuál es tu palabra favorita?”
Por un momento quedé en suspenso, son tantas y tan variadas ¿cómo podría elegir solo una?
Todas las palabras tienen una historia que contar, más allá de su belleza, el sonido, la forma, el significado o la asociación mental que tenemos de ella.
Pienso que tal vez la más bella sea Gracia.
Fonéticamente es breve, tiene la letra r incorporada (me gustan las palabras con erre), sin embargo lo que me atrapa es lo que significa, aunque –debo confesar- todavía no la comprendo completamente.
Tengo de las palabras esa aproximación intangible, un ligero esplendor.
A veces se dejan ver, otras se esconden como el cielo entre nubes.
Hay días que todo es tan claro y luego pierdo la luminosidad como si mis ojos estuvieran debilitándose.

Me siento debajo de la parra que hoy apenas tiene unas hojas secas y sé que debajo de esa marchitez está la savia trabajando a mil. Tantas veces la he dicho “gracia”, tantas veces la he escrito en el PC, en mis cuadernos, con letra imprenta o cursiva, la he paladeado, la he dibujado, he aprendido definiciones de memoria como lo que dice el apóstol Pablo:
"Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto  que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es solo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!)" Efesios 2:4-5

¿Tienes una palabra favorita?




jueves, 1 de junio de 2017

La destrucción de los mitos evangélicos.

Mito uno.-De niña crecí con la ingenua seguridad que un cristiano nunca moriría en un accidente.
¡Vaya suposición errada!
No sé de dónde saqué esa doctrina, por cierto, absolutamente personal y extra-bíblica. El día que murieron en un choque 12 jóvenes de una iglesia de Linares que andaban en misiones, se me movió el piso.
Mito dos: Me duró hasta los 14 años la certeza que los cristianos eran fieles esposos (as), dedicados a sus hijos y que jamás mirarían el “prado” –un decir eufemístico- del vecino. El ministro principal y la secretaria de la iglesia se enredaron en una aventura, escándalo general, pueblo chico, todo se sabe. Estupefacción.
Mito tres: Los hijos (as) de evangélicos no se embarazan si son solteros. Basta mirar un poquito las estadísticas para que la realidad diga lo contrario.
Mito cuatro: Los evangélicos no roban. Con mis ojitos hipermetropíos he visto “hermanas” llevar algo que no les pertenece. ¿Serán cleptómanas? Ha llegado a nuestra Comunidad un buen sicólogo, estoy tentada a decirles que soliciten una hora de consulta.
Mito cinco: Jamás de los jamases un cristiano se suicidaría. El día que llevaron a mi amiga M. como un bulto inerte a urgencias, algo se me destrozó en el alma. Murió por el camino. Creció en la iglesia, padres evangélicos, cantó en el coro, fue maestra de niños y la mujer más dulce que haya conocido. ¿Qué pasó por su mente para llevarla a ese extremo?
Mito seis: (Aporte de mi amigo Cris.) Los evangélicos no procrean niños disminuidos o diferentes. Y conversamos el caso del muchacho ciego.
Mito siete: Un cristiano nunca “copiaría” en un examen. Lo vi cuando estudiaba y “no me cabía en la cabeza” que seminaristas voluntarios abrieran furtivamente su cuaderno de notas para responder en un examen. Se supone que la Teología es el gran tema que estudiamos.

Después de la destrucción de tradiciones creadas por mi mente ignorante, me dediqué a estar cerca de la gente para comprender la razón de por qué viven como viven y por qué toman las decisiones que toman. Mientras escribo recuerdo al poeta Rilke: “Se humilde ahora como una cosa madura para la realidad, -“ 
*Al margen: qué mito has tenido que vencer?


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 Rechaza las leyendas profanas y otros mitos semejantes. 
Más bien, ejercítate en la devoción a Dios.

1 Timoteo 4:7


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jueves, 25 de mayo de 2017

La historia detrás de las palabras: Yámana.


Acompaño a un amigo a la Posta de Urgencias.
Mientras esperamos atención médica observo las personas, varios haitianos, alguna venezolana (el acento los delata) y chilenos con cara de malestar. No es un lugar para reír, sin duda.

Miro con interés las paredes recién pintadas, han colocado una exposición de fotografías, me acerco a leer las placas grabadas con la explicación de cada una.
Todas muestran rostros curtidos de los yámana, habitantes del fin del mundo, indígenas de los hielos, nativos de temperaturas menos 12 grados, hielo, aguas gélidas, vida muy simple.
Tan inocentes. Pareciera gente sin pecado. Mirada directa y seria.

Pienso en Felipe y María amigos que viven en Puerto Williams y apenas conocen el sol.
Cuando nos visitan no soportan el calor de la capital. Siempre ríen cuando reclamo por el frío de Santiago, "no podrías vivir al Sur del mundo", me dicen.

Los yámana apenas se vestían con unas pocas prendas ¿cómo soportaban las bajas temperaturas?
Tengo que saber su secreto, porque nuestros inviernos son cada día más helados.
 
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" ¿Quién no te temerá, Señor, 
y glorificará tu nombre?
 Pues solo tú eres santo. 
Todas las naciones vendrán y adorarán delante de ti, 
porque tus obras de justicia han sido reveladas".

Apocalipsis 15:4 
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Si sientes curiosidad, mirar aquí:

http://www.acercandoelmundo.com/contenidostemas/contenidos.asp?id=55


lunes, 22 de mayo de 2017

La voz.

La noche del día que la U. de Chile ganó el Campeonato Nacional de fútbol, oré a Dios.
Pedí una señal, oír su voz, algo.
Algo que menguara un poco el frío glacial que se ha instalado después de las lluvias y relegara a segundo plano las noticias mundiales, cada vez más raras y difíciles de comprender.

Desperté asustada,  en la profunda oscuridad  alguien voceaba mi nombre con fuerza.
De un salto me levanté y a la manera del profeta Samuel exclamé: “hable, Señor, su sierva escucha”.

Extrañamente - a diferencia de otras noches-, un ruido incesante de vehículos rompía el silencio natural de las tres a.m.




Fotografía de Santiago, tomada de aquí:
http://elevation.maplogs.com

lunes, 15 de mayo de 2017

Comprensión lectora.

El tiempo avanza a velocidad inusitada.
No sé cómo lo hacían nuestros antepasados cuando se leían esos mamotretos de 800 a 3.000 páginas, como el Ulises, En busca del tiempo perdido, La guerra y la paz, o los más modernos, Conversación en la Catedral y Cien años de soledad.
¿Tenían más tiempo?
¿Los días eran de 48 horas?
¿La luz era más resplandeciente o sus ojos más resistentes?
¿Trabajaban menos?
Aparte de largas lecturas, su comprensión del texto era más acabada y profunda que hoy.
Recuerdo cierto libro (no quiero nombrarlo para no prejuiciarles) , cada vez que llegaba a la página 50 me bloqueaba. Después de tres intentos me rendí a la evidencia que no pasaría de ahí, mis limitaciones son difíciles de superar.

Hace unos días conversaba con una amiga –joven lectora destacada - y me decía, “mis compañeras no comprenden lo que leen, ni siquiera los mensajes de Wathsapp, no entiendo cuál es la complicación”. Recordé aquella historia que detallara el escritor Lucas en el libro de Los Hechos:
“Felipe corrió para alcanzar el carruaje.
Cuando ya estuvo cerca, escuchó que el oficial leía el libro del profeta Isaías.
Entonces le preguntó: — ¿Entiende usted lo que está leyendo?
Y el oficial de Etiopía le respondió: — ¿Y cómo voy a entenderlo, si no hay quien me lo explique?
Dicho esto, el oficial invitó a Felipe a que subiera a su carruaje y se sentara a su lado.
En ese momento el oficial leía el pasaje que dice:
«Fue llevado al matadero, como se lleva a las ovejas para cortarles la lana. Como si fuera un cordero, él ni siquiera abrió su boca. Fue maltratado y humillado, pero nunca se quejó.
No lo trataron con justicia; no llegó a tener hijos porque le quitaron la vida.»
El oficial le preguntó a Felipe: —Dígame usted, por favor: ¿está hablando el profeta de él mismo, o de otra persona?
Entonces Felipe, partiendo de ese pasaje de Isaías, le explicó las buenas noticias acerca de Jesús. “ (Hechos 8: 30:35)

Tal vez es eso, necesitamos “alguien” que nos revele el significado de las palabras, que nos explique los porqués, el cuándo y el cómo de lo que leemos.

Leer es un acto de fe.
Necesito alguien que descorra la cortina.
Necesito la revelación de las palabras, el click, la iluminación...



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 Si eres capaz de leer estas palabras
 y explicarme el significado, 
te haré vestir con mantos púrpuras,
 propios de la realeza, 
y recibirás una cadena de oro en el cuello...

Daniel 5:16

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miércoles, 10 de mayo de 2017

Atardecer de un día cualquiera.

Es el atardecer de un día de trabajo.
Los funcionarios caminan entre las hojas caídas de la vereda dejando sobre sus escritorios las peticiones que la comunidad hace al Municipio.
Los muchachos pasan riendo y conversando en voz alta, la juventud se mueve inquieta en sus cuerpos que cambian día a día, pareciera que les quedan estrechos.
El sol se detiene sobre la Cordillera de los Andes iluminando las grietas y los restos de nieve en las alturas.
Es el otoño que nos regala una luz dorada y fugaz, la belleza alienta el corazón, una brisa venida del poniente juega entre las hojas y alborota ligeramente los cabellos, la tarde se mueve como si hubiera trabajado sin parar y cansada espera recostarse en la oscuridad que bordea de sombra los objetos.
Poco a poco la ciudad se adormece, se encienden las luces de los departamentos, la televisión va proyectando las noticias del día y esbozando los pronósticos de un mañana hipotético. Decae el tráfico vehícular, desaparece la prisa. 
Hay tanta paz en la ciudad dormida, disfruto el silencio de la noche, silencio roto apenas por el canto de un zorzal que busca apresurado su nido.



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"Al anochecer,
 al amanecer 
y al mediodía 
oraré y clamaré;
y él (Dios) oirá mi voz."

Salmos 55:17 


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lunes, 8 de mayo de 2017

Regalo.

Recibo con gran alegría este regalo de mi amigo y hermano Cris.
Gracias por su talento y su cariño.
Lo comparto porque esta oración anima nuestro espíritu y creo  que si la memorizamos será un arma poderosa para los días difíciles, que espero no lleguen nunca a tu vida.



jueves, 4 de mayo de 2017

Salvación.

"Estaba en la parada del bus, llovía a cántaros.
Habían informado en las noticias que este sería el año más lluvioso de los últimos cincuenta años y parece que tenían razón. La calle amenazaba con desbordarse y del bus ni una seña.
De pronto vi aparecer de la nada una camioneta azul, bajaron dos muchachos altos y me tomaron por los hombros sin decir nada. Cuando desperté no tuve idea hacia dónde nos dirigíamos, solo supe con certeza que estaba en peligro.
El vehículo se alejaba de Santiago, las luces eran más tenues, uno de los muchachos se bajó a comprar cigarrillos, ya había recuperado mi conciencia plenamente y me di cuenta de la realidad. En un descuido de mi acompañante salté fuera del vehículo y corrí, corrí, corrí desesperado hasta que los gritos y amenazas quedaron atrás, llegué a una plazuela de pueblo, un hombre me indicó la Comisaría, allí me calmé, revisé mis documentos, todo estaba ahí, incluso el dinero.

Al colocar la denuncia el policía me explicó que estaba operando una banda de secuestradores dedicados a la venta de órganos humanos. Me recorrió un escalofrío y solo pude balbucear  “gracias, Dios”.
Se ha salvado de milagro, me dijo el funcionario."

(Historia contada por un amigo -deportista él- que pudo terminar en tragedia. Lo salvó la gracia de Dios y su buen estado físico.)


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 ¡El Señor mismo te cuida!
    El Señor está a tu lado como tu sombra protectora. 
 El sol no te hará daño durante el día,
    ni la luna durante la noche.
El Señor te libra de todo mal
    y cuida tu vida. 
 El Señor te protege al entrar y al salir,
    ahora y para siempre.

Salmos 121


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La foto: tomada de aquí
 http://vaganciapormibarrio.blogspot.cl/

lunes, 1 de mayo de 2017

La primera lluvia.

La primera lluvia de otoño es dulce, suave, con adornos platinados que se posan sin ruido en las fisuras de la ciudad que espera sedienta.
Dicen que este ha sido un año de sequía.
Los niños corren en la vereda y buscan hojas caídas para disertar en su curso de infantes.
Las madres los llaman para que no se alejen en el entusiasmo de la recolección.

La primera lluvia de otoño tiene un tono amable de oboe y violín, de arpa y flauta, de silbido y risas, de perfumes y matices café, grises y azules. Como si se nos mostrara un país en color entre sepia y vintage.

Al interior de los hogares brilla el fuego, hierve el agua, aroma el café.
Abre la puerta el trabajador y lo abraza el halo tibio, el cuerpo respira hondo, la dicha se instala en sus huesos.
La vida es tan buena cuando se regresa a la casa de paz.


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 Si ustedes viven conforme a mis leyes 
y tienen presentes mis mandamientos 
y los cumplen, 
entonces les mandaré lluvias en el momento indicado
 para que la tierra produzca sus cosechas 
y los árboles les den sus frutos.

Levítico 26:3-4  (PDT)

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jueves, 27 de abril de 2017

Regala libros.

Me regalan un libro.
Un amigo al que no veo desde un par de años, ha publicado una novela. De sopetón la coloca sobre mi falda –estamos asistiendo a un seminario-, “quiero que me des tu opinión”, me dice con voz terminante, como si yo fuera una especie de DRAE o se me conociera por crítica de literatura.
Es verdad, me gusta leer -hay una felicidad espectante en el solo acto de abrirlo- pero eso de tener la responsabilidad de comentarlo, más aún las 500 y tantas páginas está lejos de mis inclinaciones, amén del tiempo que por estos días tiene llena la agenda.

Recordé con nostalgia aquella joven que una Navidad me obsequió un libro, una suerte de obra difícil de entender, ella no tenía idea cuál era la diferencia entre uno bueno y uno…en fin, ese. Me lo regaló con tanto afecto que lo leí en un  "dos por tres". Ni siquiera recuerdo el título, solo pienso en  ella,  feliz al dar algo que me gustaría.

Aquella fue la suprema vergüenza de mis tiempos estudiantiles.  Le regalé un libro a mi profesora de Pentateuco sin leerlo antes, craso error que no he vuelto a repetir. Al poco tiempo me pregunta "¿ud leyó el libro que me regaló?". Reconocí que no y su comentario me dejó helada "pues era bien escabroso y subido de tono, por calificarlo de alguna manera".

Creo que un libro es un gran regalo -más aún por estos días que se celebró el Día Internacional del Libro, -domingo 23-, pero hay que tomar las mínimas precauciones, en especial si es tu profe, soltera, fundamentalista,  con  más de 40 años y el título no dice nada del contenido.
Supe de un pequeño de 6 años que supera a sus compañeros en lectura. Llega por las tardes a leer su Biblia con ilustraciones, regalo de cumpleaños de algún invitado.

Leer esto o lo otro es cuestión de perspectiva e intereses.
A unos los atrae la política, otros los poemas o la filosofía, grandes novelas o análisis teológicos.
También yo (mea culpa) leí alguna vez a una azucarada Corín Tellado, Cumbres Borrascosas, el Conde de Montecristo y Agatha Cristie, nunca negaré lo entretenidos que fueron.

Volviendo al presente ¿qué hago con este librote?
Tal vez me lleve varios meses dar una opinión, porque de eso estoy segura, tendré que leerlo, si un amigo escribe una obra de este grosor, amerita hacer el intento.
Ahí está, silencioso sobre la mesita de noche, iluminado por la luz tenue de una ampolleta led. Quizás hay guerreros esperando contar sus hazañas, o muchachas que mueren de amor, o tal vez un profeta con un mensaje apocalíptico, nada se puede saber hasta abrir las páginas, tal vez es una joya literaria ¿será?




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Cuando llegó a Nazaret, 
 la aldea donde creció,
 fue como de costumbre a la sinagoga el día de descanso
 y se puso de pie para leer las Escrituras.  
 Le dieron el rollo del profeta Isaías.
Jesús lo desenrolló y encontró el lugar donde está escrito lo siguiente:
 «El Espíritu del Señor está sobre mí,
    porque me ha ungido 
para llevar la Buena Noticia a los pobres.
Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados,
    que los ciegos verán,
que los oprimidos serán puestos en libertad,
     y que ha llegado el tiempo del favor del Señor ».


Lucas 4:16-19

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lunes, 24 de abril de 2017

Fragmentos (parte tres: la verdad)

 
Mi amiga Tam es brillante para exponer temas de Apologética.
Ella me ha motivado a investigar este tipo de literatura que no era de mi mayor interés. Tal vez porque trabaja con grupos de universitarios y yo me dedico a las mujeres y los adultos.
En la vida nos inclinamos por los diversos temas cuando se conjugan la variables que -en muchos casos- no dependen de nosotros sino de la gracia de Dios, su propósito y las personas que nos acompañan en el trabajo educativo.
Gracias, amiga.

"Si tenemos que retornar a la verdad para dar sentido a la existencia, ¿a qué verdad retornaremos? Si hay tantas visiones del mundo, ¿cómo garantizar cuál de ellas es la correcta? Ravi Zacharias nos ofrece algunos criterios para (aquilatar) las propuestas de cualquier cosmovisión: “El sentido común dice que al establecer la convicción en una creencia, hacemos más que ofrecer un deseo del corazón o presentar algunos elementos aislados de las creencias del que hace las reivindicaciones, con las cuales saltamos a conclusiones grandiosas. La verdadera defensa de cualquier reivindicación también debe enfrentarse con las evidencias que la cuestionan o contradicen. En otras palabras, la verdad no es solamente una cuestión de ofensiva, en el sentido de hacer algunas afirmaciones. También es una cuestión de defensa, en el sentido de que debe ser capaz de dar una respuesta racional y sensible a los argumentos contrarios que se sucintan”.

En las palabras de Adela Cortina, “si la fe pretende ser comunicable, debe poseer una base de argumentación que posibilite el diálogo y destruya la desconfianza que produce su resistencia a dejarse examinar por la razón!”
Eso vale para cualquier fe (creencia). Una visión del mundo tiene que ser evaluada por la forma amplia como interpreta la realidad, como también por la suficiencia y coherencia de las respuestas que provee a las preguntas sobre fundamentación de los valores morales, destino final de la humanidad, razón de nuestra existencia, etc.
Está claro que algunas respuestas pueden coincidir en algunos sistemas, pero, mirando para el todo, ¿qué visión del mundo posee propuesta compatible con nuestro deseo no refrenado por la belleza, la verdad y la justicia? Tal vez sea muy pronto para dar una respuesta definitiva. Mantenga la mente abierta para considerar la propuesta cristiana. El enfoque que daremos a continuación propone dar evidencias de cuán completa es la cosmovisión del cristianismo.
En primer lugar considere: ¿Dios existe o es solo una ilusión humana, originada por deseos reprimidos o fantasías ancestrales? Son indagaciones como esas las que el próximo estudio se encargará de responder. "
 Para leer el total del tema aquí:






jueves, 20 de abril de 2017

Fragmentos (parte dos, el Espíritu Santo)

Uno de mis autores favoritos ha sido Nee To Sheng, admirado y respetado  por todos los evangélicos, independiente a la denominación que pertenezcan.
Mucho de lo que escribió está en esta página, son reflexiones profundas y sabias.
http://www.librosdelministerio.org/watchman-nee-books.cfm

Te las comparto porque estoy segura que hallarás en ellas muchas respuestas y te servirán para sobrellevar esos momentos de crisis, días donde necesitamos sacar de nuestros recursos interiores para salir airosos y sin demasiadas heridas, por el contrario ganemos en sabiduría de vida.
Y aquí un fragmento: ¿En qué consiste la realidad espiritual?

" Posiblemente hayan escuchado muchas enseñanzas, pero éstas no pueden reemplazar la obra del Espíritu. Si el Espíritu no ha laborado en nosotros, las riquezas del Señor no pueden ser nuestras; como consecuencia, no tenemos nada que compartir con los santos. Así que, el Espíritu Santo tiene que hacer una obra en nosotros para que podamos ser útiles en las manos de Dios. El creyente no debe caer en una condición tan pobre que el Espíritu Santo no pueda intervenir. Creemos que el Señor no suelta a nadie que se haya encomendado en Sus manos, y que cada prueba tiene el propósito de ensancharnos y enriquecernos. Cuando pasamos por pruebas, nos enriquecemos; y si estamos angustiados, conocemos a Dios mucho más. De este modo, gradualmente llegamos a estar facultados para suministrar vida a los hijos de Dios en la iglesia."


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El viento sopla de donde quiere, 
y oyes su sonido; 
mas ni sabes de dónde viene, 
 ni a dónde va;
 así es todo aquel que es nacido del Espíritu.  
 Les he dicho estas cosas mientras estoy con ustedes.  
 Pero el Espíritu Santo, 
a quien el Padre enviará en mi nombre, 
los consolará
 y les enseñará todas las cosas, 
y les recordará todo lo que yo les he dicho.

Juan 3:8 y 14:25-26


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lunes, 17 de abril de 2017

Fragmentos. (Parte uno: Jesús)

¿Cuántos trozos tiene el todo de algo?
Como J. L. Borges se preguntara alguna vez " Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca?  "
No puedo responder a muchas preguntas.
En realidad cada día leo más y sé menos.
Podríamos instuir ciertas aproximaciones, la pizza de domingo se dividirá en los comensales que haya.
A veces tres o cuatro.
El pan del desayuno se distribuye para que al día siguiente haya uno fresco de nuevo, los chilenos aman el pan recién salido del horno.
La tierra está compuesta de muchas naciones. Miro un globo del mundo y juego a buscar países ignorados, cada uno un fragmento que no conoceré, no me quejo, solo me embelesa saber que existen en la imposibilidad de cualquier viaje.  Con el tiempo he comprendido mis limitaciones.
Chile tiene 14 regiones, ninguna es igual a otra.
¿Cuántas partes se necesitan para formar un total notable?
Tal vez solo dos, o quizás muchos, o infinitos.
Depende de extrañas variables, el ánimo, el interés, la conexión, el momento, en fin.
Así que nos lanzamos a este mar de trozos, palabras que pueden hacernos soñar, viajar sin movernos del escritorio y edificar en nosotros la solidez de la fe en la belleza y la eternidad.

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Jesús:
" El Credo de los Apóstoles pasa apresuradamente por la vida de Jesús en un solo párrafo, comenzando con su nacimiento y saltando de inmediato a su muerte, descenso al infierno y ascenso al cielo. Un momento. ¿Acaso no falta algo? 
¿Qué sucedió en el intervalo entre su nacimiento de la Virgen María y su sufrimiento bajo Poncio Pilatos? 
Por alguna razón todo lo que Jesús dijo e hizo en treinta y tres años en la tierra queda descartado en la prisa por interpretar su vida. ¿Cómo pasó la vida aquí en la tierra? 
Los recuerdos de la Escuela Dominical de hecho me distraen de mis esfuerzos por imaginarme la vida diaria de Jesús, porque me la presentaron en escenas de inanimado franelógrafo. Ahí está enseñando. Éste es Jesús abrazando a un cordero. Ahora está hablando con una samaritana y miren, otra conversación con un hombre llamado Nicodemo. Lo que más sea próxima a la acción sucedía cuando los discípulos, en sus barcas miniatura, se balanceaban en el mar azul del franelógrafo. Recuerdo una escena de Jesús en el templo, con un látigo en la mano, pero no armonizaba con nada de lo que había aprendido acerca de Él. Desde luego que nunca lo vi en una reunión. En la Escuela Dominical pude haber aprendido hechos acerca de la vida de Jesús, pero como persona, siguió distante y en dos dimensiones. 
Las películas acerca de Jesús me ayudaron a que para mí adquiriera vida. Algunas de ellas, como Jesús de Nazaret de Zefirelli, procuraron a toda costa recrear ambientes fieles a los relatos evangélicos. A diferencia de las plácidas escenas en franelógrafo, las películas mostraban a Jesús en acción, rodeado de espectadores revoltosos que se empujaban para conseguir verlo mejor e insistir en sus reclamaciones. Al ver estas películas y volver luego a los evangelios, trato de ponerme en mi papel familiar de periodista, o por lo menos en su equivalente del siglo primero. Me mantengo al margen, escuchando y tomando notas, para captar algo de Jesús en mis reportajes, aunque al mismo tiempo consciente de que está produciendo un efecto personal en mí. ¿Qué veo? ¿Qué me impresiona? ¿Me perturba? ¿Cómo puedo transmitirlo a mis lectores?  
No puedo comenzar por donde suelo hacerlo cuando escribo un reportaje acerca de una persona, por describir el aspecto del personaje. Nadie lo conoce. Los primeros retratos semireales de Jesús son sólo del siglo quinto, y fueron simple especulación; hasta entonces los griegos lo habían presentado como una figura joven, imberbe, parecida al dios Apolo. En 1514 alguien falsificó un documento bajo el nombre de Publio Léntulo, el gobernador romano que sucedió a Poncio Pilatos, con esta descripción de Jesús: Es un hombre alto, bien formado y de aspecto amistoso y que inspira reverencia; su cabello es de un color difícil de igualar, y le cae en delicados rizos ...dividido en la parte alta de la cabeza, y le fluye hasta la frente según la costumbre de los nazarenos; la frente es alta, grande y majestuosa; las mejillas inmaculadas y sin arrugas, de un rojo encantador, la nariz y la boca moldeadas con exquisita simetría, la barba, de un color que armoniza con su cabello, le llega debajo de la barbilla y está dividida en el centro como una horquilla; los ojos azul claro, límpidos y serenos ... Reconozco a ese Jesús por los óleos que colgaban de las paredes de hormigón de la iglesia de mi infancia. El falsificador se traicionó, sin embargo, con su siguiente frase: "Nadie lo ha visto nunca reír." ¿Estaba leyendo los mismos evangelios que leo yo, documentos que no dicen ni una palabra del aspecto físico de Jesús pero que sí lo describen realizando su primer milagro en una boda, dando apodos a sus discípulos, y en cierto modo ganándose una reputación de "hombre comilón y bebedor de vino"? Cuando los piadosos criticaban a sus discípulos por ser negligentes en las disciplinas espirituales, Jesús contestó: "¿Acaso pueden los que están de bodas ayunar mientras está con ellos el esposo?" De todas las imágenes que hubiera podido escoger para su persona, Jesús se decidió por la del esposo, cuya felicidad alegra toda la fiesta de bodas. En cierta ocasión le mostré a una clase unas diapositivas de… "
(El Jesús que nunca conocí, Philip Yancey, 284 páginas, para seguir leyendo puedes verlo en:
http://www.iglesiagetsemanidemontreal.com/libros_cristianos.ws )