jueves, 25 de mayo de 2017

La historia detrás de las palabras: Yámana.


Acompaño a un amigo a la Posta de Urgencias.
Mientras esperamos atención médica observo las personas, varios haitianos, alguna venezolana (el acento los delata) y chilenos con cara de malestar. No es un lugar para reír, sin duda.

Miro con interés las paredes recién pintadas, han colocado una exposición de fotografías, me acerco a leer las placas grabadas con la explicación de cada una.
Todas muestran rostros curtidos de los yámana, habitantes del fin del mundo, indígenas de los hielos, nativos de temperaturas menos 12 grados, hielo, aguas gélidas, vida muy simple.
Tan inocentes. Pareciera gente sin pecado. Mirada directa y seria.

Pienso en Felipe y María amigos que viven en Puerto Williams y apenas conocen el sol.
Cuando nos visitan no soportan el calor de la capital. Siempre ríen cuando reclamo por el frío de Santiago, "no podrías vivir al Sur del mundo", me dicen.

Los yámana apenas se vestían con unas pocas prendas ¿cómo soportaban las bajas temperaturas?
Tengo que saber su secreto, porque nuestros inviernos son cada día más helados.
 
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" ¿Quién no te temerá, Señor, 
y glorificará tu nombre?
 Pues solo tú eres santo. 
Todas las naciones vendrán y adorarán delante de ti, 
porque tus obras de justicia han sido reveladas".

Apocalipsis 15:4 
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Si sientes curiosidad, mirar aquí:

http://www.acercandoelmundo.com/contenidostemas/contenidos.asp?id=55


lunes, 22 de mayo de 2017

La voz.

La noche del día que la U. de Chile ganó el Campeonato Nacional de fútbol, oré a Dios.
Pedí una señal, oír su voz, algo.
Algo que menguara un poco el frío glacial que se ha instalado después de las lluvias y relegara a segundo plano las noticias mundiales, cada vez más raras y difíciles de comprender.

Desperté asustada,  en la profunda oscuridad  alguien voceaba mi nombre con fuerza.
De un salto me levanté y a la manera del profeta Samuel exclamé: “hable, Señor, su sierva escucha”.

Extrañamente - a diferencia de otras noches-, un ruido incesante de vehículos rompía el silencio natural de las tres a.m.




Fotografía de Santiago, tomada de aquí:
http://elevation.maplogs.com

lunes, 15 de mayo de 2017

Comprensión lectora.

El tiempo avanza a velocidad inusitada.
No sé cómo lo hacían nuestros antepasados cuando se leían esos mamotretos de 800 a 3.000 páginas, como el Ulises, En busca del tiempo perdido, La guerra y la paz, o los más modernos, Conversación en la Catedral y Cien años de soledad.
¿Tenían más tiempo?
¿Los días eran de 48 horas?
¿La luz era más resplandeciente o sus ojos más resistentes?
¿Trabajaban menos?
Aparte de largas lecturas, su comprensión del texto era más acabada y profunda que hoy.
Recuerdo cierto libro (no quiero nombrarlo para no prejuiciarles) , cada vez que llegaba a la página 50 me bloqueaba. Después de tres intentos me rendí a la evidencia que no pasaría de ahí, mis limitaciones son difíciles de superar.

Hace unos días conversaba con una amiga –joven lectora destacada - y me decía, “mis compañeras no comprenden lo que leen, ni siquiera los mensajes de Wathsapp, no entiendo cuál es la complicación”. Recordé aquella historia que detallara el escritor Lucas en el libro de Los Hechos:
“Felipe corrió para alcanzar el carruaje.
Cuando ya estuvo cerca, escuchó que el oficial leía el libro del profeta Isaías.
Entonces le preguntó: — ¿Entiende usted lo que está leyendo?
Y el oficial de Etiopía le respondió: — ¿Y cómo voy a entenderlo, si no hay quien me lo explique?
Dicho esto, el oficial invitó a Felipe a que subiera a su carruaje y se sentara a su lado.
En ese momento el oficial leía el pasaje que dice:
«Fue llevado al matadero, como se lleva a las ovejas para cortarles la lana. Como si fuera un cordero, él ni siquiera abrió su boca. Fue maltratado y humillado, pero nunca se quejó.
No lo trataron con justicia; no llegó a tener hijos porque le quitaron la vida.»
El oficial le preguntó a Felipe: —Dígame usted, por favor: ¿está hablando el profeta de él mismo, o de otra persona?
Entonces Felipe, partiendo de ese pasaje de Isaías, le explicó las buenas noticias acerca de Jesús. “ (Hechos 8: 30:35)

Tal vez es eso, necesitamos “alguien” que nos revele el significado de las palabras, que nos explique los porqués, el cuándo y el cómo de lo que leemos.

Leer es un acto de fe.
Necesito alguien que descorra la cortina.
Necesito la revelación de las palabras, el click, la iluminación...



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 Si eres capaz de leer estas palabras
 y explicarme el significado, 
te haré vestir con mantos púrpuras,
 propios de la realeza, 
y recibirás una cadena de oro en el cuello...

Daniel 5:16

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miércoles, 10 de mayo de 2017

Atardecer de un día cualquiera.

Es el atardecer de un día de trabajo.
Los funcionarios caminan entre las hojas caídas de la vereda dejando sobre sus escritorios las peticiones que la comunidad hace al Municipio.
Los muchachos pasan riendo y conversando en voz alta, la juventud se mueve inquieta en sus cuerpos que cambian día a día, pareciera que les quedan estrechos.
El sol se detiene sobre la Cordillera de los Andes iluminando las grietas y los restos de nieve en las alturas.
Es el otoño que nos regala una luz dorada y fugaz, la belleza alienta el corazón, una brisa venida del poniente juega entre las hojas y alborota ligeramente los cabellos, la tarde se mueve como si hubiera trabajado sin parar y cansada espera recostarse en la oscuridad que bordea de sombra los objetos.
Poco a poco la ciudad se adormece, se encienden las luces de los departamentos, la televisión va proyectando las noticias del día y esbozando los pronósticos de un mañana hipotético. Decae el tráfico vehícular, desaparece la prisa. 
Hay tanta paz en la ciudad dormida, disfruto el silencio de la noche, silencio roto apenas por el canto de un zorzal que busca apresurado su nido.



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"Al anochecer,
 al amanecer 
y al mediodía 
oraré y clamaré;
y él (Dios) oirá mi voz."

Salmos 55:17 


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lunes, 8 de mayo de 2017

Regalo.

Recibo con gran alegría este regalo de mi amigo y hermano Cris.
Gracias por su talento y su cariño.
Lo comparto porque esta oración anima nuestro espíritu y creo  que si la memorizamos será un arma poderosa para los días difíciles, que espero no lleguen nunca a tu vida.



jueves, 4 de mayo de 2017

Salvación.

"Estaba en la parada del bus, llovía a cántaros.
Habían informado en las noticias que este sería el año más lluvioso de los últimos cincuenta años y parece que tenían razón. La calle amenazaba con desbordarse y del bus ni una seña.
De pronto vi aparecer de la nada una camioneta azul, bajaron dos muchachos altos y me tomaron por los hombros sin decir nada. Cuando desperté no tuve idea hacia dónde nos dirigíamos, solo supe con certeza que estaba en peligro.
El vehículo se alejaba de Santiago, las luces eran más tenues, uno de los muchachos se bajó a comprar cigarrillos, ya había recuperado mi conciencia plenamente y me di cuenta de la realidad. En un descuido de mi acompañante salté fuera del vehículo y corrí, corrí, corrí desesperado hasta que los gritos y amenazas quedaron atrás, llegué a una plazuela de pueblo, un hombre me indicó la Comisaría, allí me calmé, revisé mis documentos, todo estaba ahí, incluso el dinero.

Al colocar la denuncia el policía me explicó que estaba operando una banda de secuestradores dedicados a la venta de órganos humanos. Me recorrió un escalofrío y solo pude balbucear  “gracias, Dios”.
Se ha salvado de milagro, me dijo el funcionario."

(Historia contada por un amigo -deportista él- que pudo terminar en tragedia. Lo salvó la gracia de Dios y su buen estado físico.)


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 ¡El Señor mismo te cuida!
    El Señor está a tu lado como tu sombra protectora. 
 El sol no te hará daño durante el día,
    ni la luna durante la noche.
El Señor te libra de todo mal
    y cuida tu vida. 
 El Señor te protege al entrar y al salir,
    ahora y para siempre.

Salmos 121


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La foto: tomada de aquí
 http://vaganciapormibarrio.blogspot.cl/

lunes, 1 de mayo de 2017

La primera lluvia.

La primera lluvia de otoño es dulce, suave, con adornos platinados que se posan sin ruido en las fisuras de la ciudad que espera sedienta.
Dicen que este ha sido un año de sequía.
Los niños corren en la vereda y buscan hojas caídas para disertar en su curso de infantes.
Las madres los llaman para que no se alejen en el entusiasmo de la recolección.

La primera lluvia de otoño tiene un tono amable de oboe y violín, de arpa y flauta, de silbido y risas, de perfumes y matices café, grises y azules. Como si se nos mostrara un país en color entre sepia y vintage.

Al interior de los hogares brilla el fuego, hierve el agua, aroma el café.
Abre la puerta el trabajador y lo abraza el halo tibio, el cuerpo respira hondo, la dicha se instala en sus huesos.
La vida es tan buena cuando se regresa a la casa de paz.


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 Si ustedes viven conforme a mis leyes 
y tienen presentes mis mandamientos 
y los cumplen, 
entonces les mandaré lluvias en el momento indicado
 para que la tierra produzca sus cosechas 
y los árboles les den sus frutos.

Levítico 26:3-4  (PDT)

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