miércoles, 5 de diciembre de 2012

Regalos inesperados.

Todos esperan regalos.
Esperamos.
Especialmente en este mes que la adrenalina se dispara y andamos viendo cintas de colores rojo-verde y todo se transforma en un ambiente enrarecido de ambición, intercambio y fantasías inconclusas.
alguien toca la puerta y me alarga una bolsa transparente, “te lo envía Xim”, me dice con formalidad.
Me quedo un poco confusa, los regalos inesperados me provocan  desconcierto, no sé dónde poner las manos, me dan ganas de llorar, debo ser formal, nada de demostraciones grandilocuentes, aunque quiero saltar y bailar.
El único problema que tengo Xim, me apena comer unas galletas tan minuciosamente decoradas.

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Entraron en la casa
y vieron al niño con su madre, María,
y se inclinaron y lo adoraron.
Luego abrieron sus cofres de tesoro
y le dieron regalos de
oro,
incienso
y mirra.


Evangelio de Mateo 2:11

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(La foto es de mi autoría, por cierto, aprendiendo)


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