sábado, 10 de marzo de 2018

Historias de familia.

Jamás me faltará material para este blog.
Mientras haya padres inaugurándose y madres amamantando, las historias se multiplicarán en el mundo.
Aunque también es cierto, muchas son repetitivas de generación en generación, la ingratitud de los hijos, la arbitrariedad de los progenitores, la rebeldía de las hijas…suma y sigue.
“Hasta la madre me ha sacado”,  dice el hombre a quien le presto mi oído para escuchar sus cuitas.
El padre no termina por convencerse. Su niñita hermosa le ha gritado los peores improperios.
Esta devastado.
Una historia multiplicada en mil hogares: padre trabajólico, madre dependiente, niños mimados, lujos,   educación particular, universidad privada, ropa de diseñador, la insatisfacción como marca registrada.
Comprender que el alma humana es codiciosa no tiene gran ciencia. Un pozo sin fondo donde la ingratitud tiene redes insondables, nos darán todo lo que necesitamos y más, nunca estaremos satisfechos, lo que ingresa se diluye en la ancestral ambición de lo imposible.
Comprenderlo y aceptarlo son dos caminos paralelos que casi nunca se tocan.
 Hasta que leemos esto:
"...es bueno que sepas que, en los últimos días, habrá tiempos muy difíciles.  Pues la gente solo tendrá amor por sí misma y por su dinero. Serán fanfarrones y orgullosos, se burlarán de Dios, serán desobedientes a sus padres y malagradecidos. No considerarán nada sagrado." Y así suma y sigue.
El apóstol Pablo nos sacó una clarísima fotografía social.

 Y como decimos en buen chileno, “ahí se nos cayó la teja”.
Por cierto, la pena de mi interlocutor no se cura con una buena conversa, pasarán muchos días...tal vez el tiempo que cura tantas heridas y que a veces paga...en fin...cosas de familia.





(La pintura pertenece a Fernando Botero, colombiano, muy apreciado en nuestros países.
Una entrevista en ABC )


6 comentarios:

Susana dijo...

La historia se repite una y otra vez. Un beso.

ojo humano dijo...

Así es, Susana.
Pero siempre el dolor es nuevo.
Linda primavera, aquí un cálido y agradable otoño.
Ruego a Dios que nuestro invierno no sea tan crudo como el de uds.

Fernando dijo...

Me hizo gracia lo de "trabajólico".

Así es, Ojo Humano. Es una pena que tantas veces demos importancia a lo material y nos olvidemos de lo espiritual. Muchas familias se rompen por eso, prefieren gastar mucho en un gran viaje antes que estar más tiempo juntos y hacer un viaje modesto. E igual con la casa, la ropa, el auto y tantas cosas. Por lo demás, ninguno estamos libres de pecado.

Gran frase de San Pablo. Hay muchas de él que parecen escritas hace una semana, en vez de hace veinte siglo. Por ejemplo, el inicio de la Carta a los Romanos, cuando describe los síntomas del hombre alejado de Dios.

ojo humano dijo...

Así es, Fernando. Vivimos mucho en el aquí y ahora, se pierde en la materialidad lo más importante, un día nos damos cuenta que todo es una banalidad, pero ya es tarde, los años no pasan en vano.
Y sí, concuerdo totalmente con Romanos 1, es estremecedor darse cuenta lo poco que hemos progresado.
Un saludo con mis mejores deseos de buena salud.

Silvia Parque dijo...

Las "cosas de familia" a veces están muy lejos de aquello de "hogar, dulce hogar".

ojo humano dijo...

Así es, querida Silvia.
Pero aún así creo que la familia es un buen lugar para que los bebés crezcan saludables.