miércoles, 8 de febrero de 2017

Vidas incompletas (2)

Compartimos con  D…el trabajo en una galería "pituca" y el amor por los libros.
Ella fabricaba joyas y yo quería aprender orfebrería. Solo que a la primera chamuscada de mis torpes dedos  en la fragua abandoné el impulso.
La amistad creció y me invitó a su casa.
Había en aquel hogar tal unión familiar y amor el uno por el otro que fue como llegar a un oasis en medio del desafecto de los santiaguinos.
Su hermano Ricardo cursaba el último año de Agronomía. Una joya de hijo, un ideal de hermano. Tenía un jardín luminoso, una selva en plena ciudad, cultivaba hierbas de todo tipo, las estudiaba con prolijidad, su tesis versaba sobre las propiedades medicinales de los árboles autóctonos de Sudamérica.
La hermana pequeña…bueno…era pequeña y divertida.

Aquel día D…me invitó a almorzar, Ricardo había estado estudiando hasta la madrugada. Se habló de este mundo y el otro, de política, religión, recetas de cocina, en fin, un momento delicioso.
La madre quiso que el muchacho bajara a almorzar, mi amiga subió al dormitorio para despertarlo.
El grito se escuchó en todo el barrio.
Consternados y presintiendo algo terrible subimos. Allí, tendido plácidamente dormía Ricardo. Una pequeña mancha en el borde de los labios y la rigidez del cuerpo indicaban su hora final.
El forense declaró “muerte súbita”.
La madre quedó paralítica.
El padre hubo que inyectarlo con calmantes.
La casa se transformó en un caos. Mi amiga D…sacó fuerzas de flaqueza y nos encargamos de los trámites propios de un funeral.
Por mucho tiempo pregunté a Dios porqué una vida tan bella fue segada sin apelación. Hasta que un día me topé con las palabras del profeta Isaías:  
Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo. Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios." 







4 comentarios:

Susana M dijo...

Es difícil de comprender. Un beso.

ojo humano dijo...

Así es, Susana.
Bendiciones.

Fernando dijo...

La escena debió ser dramática, Ojo Humano. Pero creo que es la mejor muerte, de repente, sin darte cuenta, sin pensarlo. Viendo los casos de mi familia creo que es un regalo de Dios. Y espero que Él no nos ponga a prueba con largas enfermedades, con tratamientos que te van destruyendo mes a mes.

ojo humano dijo...

Por mucho tiempo estuve triste, Fernando.
Pero concuerdo contigo, es preferible un final rápido que esos largos y dolorosos. En ambos casos la familia queda muy afectada. En mi familia -ya lo he contado- todos han tenido enfermedades breves y se han ido en paz. Yo espero no romper la tradición, con la gracia de Dios.