lunes, 10 de julio de 2017

Autonomía (parte 2)

La autonomía que idealizamos -sobrevalorada en estos tiempos- y por la que luchamos,  a menudo es limitada por imponderables que no podemos manejar.
Dependemos de eventos tan insospechadas como que en China hicieron huelga (¿se podrá hacer huelga en China?) y no llegó el paquete de instrumentos esenciales para el tratamiento de una persona en el hospital.
Dependemos de otros todos los días.
Dependemos del clima.
Mi vecina de enfrente se ha vestido de carmelita, café completo.
Un voto para toda la vida.
Voto de sencillez, oración y servicio a la comunidad, todo un reto para una mujer del siglo XXI, joven aún.
El día que debía asistir a su reunión de consagración diluvió sobre Santiago. Se cortaron algunos puentes, la locomoción apenas se movía en las calles anegadas, la energía eléctrica se fue de varios sectores dejándolos incomunicados, la iglesia canceló la celebración para albergar a damnificados.
Un  desastre de proporciones.
Susana -una chica muy tierna, mi vecina- se quedó encerrada en casa esperando que amainara la tormenta.
En la tarde lluviosa y oscura elevó una oración por los sufrientes del temporal, hombres y mujeres sin hogar,  alojados en colegios (que no estuvieran inundados, por supuesto).


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 Quien cumple lo mandado nada sabe de intrigas;
sólo el sabio conoce el tiempo de la decisión,
 pues cada cosa ha de ser decidida a su tiempo,...

Eclesiastés 8:4-6
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4 comentarios:

Susana M dijo...

No podemos estar seguros de nada. Un beso.

ojo humano dijo...

Así es, Susana, en especial con algo tan variable como este invierno que nos ha tocado. Ha sido helado y largo.
Armarse de paciencia, harta ropa y muchas bebidas calientitas.
Gracias a Dios hay con qué abrigarse.
Un abrazo.

Fernando dijo...

No creo que la huelga sea legal en China. Supongo que será como hacemos los funcionarios en España, ponerte muy exigente con los requisitos que dice la Ley, bloquear todo.

Extraño que tu conocida se vista de hábito para confirmar su compromiso con Dios y con los demás. En la Iglesia Católica pasó lo contrario tras el Concilio Vaticano, muchas monjas o frailes que llevaban hábito dejaron de hacerlo para sentirse más cerca de los demás. Pero a mí el hábito me parece bien, por ejemplo el de tu amiga: vas diciendo por la calle "ya no soy dueño de mí, soy de Dios y de los demás", eso da derecho a que cualquiera te pare y te cuenta sus problemas y sus angustias, te pida ayuda.

Espero que tu conocida encajara bien el contratiempo de la tormenta.

ojo humano dijo...

La señorita Susy se vistió con ese color pero no fue a un convento. Ella vive en el barrio, atiende un negocio de su madre. No sé que tipo de voto será, tú sabes que en Chile la patrona es la Virgen del Carmen y en ciertos días la gente viaja a un templo fuera de Santiago a pagar sus mandas (promesas).
Respeto mucho a las personas consecuentes con su fe, sea cual sea.