jueves, 14 de septiembre de 2017

Contar la vida.

Me preguntó
la historia de mi vida.
Pensé, pregunta sospechosa
Intrigante
¿Por qué estaría alguien
Interesado en mí?
Y ¿cómo podría relatar los días
Los años, las veces que lloré
Las mil horas de espera
Las humillaciones
La intensa alegría
La soberana paz
Las olas tocando el borde, amenazantes
La tierra moviendo su estructura?

¿Cómo explicar la perplejidad que provoca
el amor de Dios?

¿Cómo contar la resplandeciente mañana
De la revelación?

Toda historia es sesgada
Una imagen detenida en el tiempo
El boceto de un pintor tenaz
La pobre interpretación de un momento inasible.
Ni con todo empeño
Ni con todas las palabras
De una vida solo se sabe
Fechas, anécdotas, notas al margen.




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  Mientras vivimos en este cuerpo terrenal, 
gemimos y suspiramos, 
pero no es que queramos morir 
y deshacernos de este cuerpo que nos viste. 
Más bien, 
queremos ponernos nuestro cuerpo nuevo 
para que este cuerpo que muere sea consumido por la vida. 
Dios mismo nos ha preparado para esto, 
y como garantía nos ha dado su Espíritu Santo.

2 Corintios 5:4-5


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4 comentarios:

Fernando dijo...

Es verdad, Ojo Humano. Es una pregunta violenta cuando ves a alguien a quien no veías desde hace tiempo y te pregunta "cómo va tu vida". "Todo igual", respondes, "igual trabajo, igual casa, iguales gustos, todo igual". Esto defrauda al otro. Pero no le vas a contar "todo igual, salvo que esta mañana el sol rebotó en una ventana y me hizo recordar el veraneo".

Exacto lo de la perplejidad por el amor de Dios. Es otra idea difícil de transmitir al que no la siente.

Susana M dijo...

No conocía esa cita de Corintios. Un beso.

ojo humano dijo...

Así es, Fernando. Aunque muchas cosas son iguales, muchas cambian. Buen fin de semana.

***

Susana: siempre es bueno descubrir alguna sorpresa en la Palabra de Dios. Un abrazo.

Silvia Parque dijo...

Qué bien dices.
A veces, cuando imagino que un hombre ahora desconocido y yo llegamos a interesarnos como pareja, pienso en la flojera que me daría contarle todo sobre mí. Sé que no pasa de esa manera: las personas se empiezan a conocer y a revelar con gusto cuando se gustan -valga la repetición-; pero suelo pensar que me daría flojera.