lunes, 1 de mayo de 2017

La primera lluvia.

La primera lluvia de otoño es dulce, suave, con adornos platinados que se posan sin ruido en las fisuras de la ciudad que espera sedienta.
Dicen que este ha sido un año de sequía.
Los niños corren en la vereda y buscan hojas caídas para disertar en su curso de infantes.
Las madres los llaman para que no se alejen en el entusiasmo de la recolección.

La primera lluvia de otoño tiene un tono amable de oboe y violín, de arpa y flauta, de silbido y risas, de perfumes y matices café, grises y azules. Como si se nos mostrara un país en color entre sepia y vintage.

Al interior de los hogares brilla el fuego, hierve el agua, aroma el café.
Abre la puerta el trabajador y lo abraza el halo tibio, el cuerpo respira hondo, la dicha se instala en sus huesos.
La vida es tan buena cuando se regresa a la casa de paz.


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 Si ustedes viven conforme a mis leyes 
y tienen presentes mis mandamientos 
y los cumplen, 
entonces les mandaré lluvias en el momento indicado
 para que la tierra produzca sus cosechas 
y los árboles les den sus frutos.

Levítico 26:3-4  (PDT)

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2 comentarios:

Fernando dijo...

Ojalá en Madrid cayera la primera lluvia de mayo, Ojo Humano: no llueve desde hace semanas, todos vamos a morir por alergias.

ojo humano dijo...

Ufff...eso pasa en primavera.
Pronto llegarán las vacaciones -de vuestro verano- y nosotros estaremos invernando e hibernando. Dicen que será lluvioso este año así que estamos preparándonos con todos los adminículos. Espero que las alergias pasen pronto.
Un abrazo.