jueves, 2 de marzo de 2017

"Tiempo fuera" (*)

¿Qué sintio en esa primera impresión del avance lento y preciso del tiempo?
¿Cómo fue esa mañana desgarradora de la primera arruga visible o el primer pelo cano?

Sin percatarnos vamos recibiendo años en el cuerpo.
La piel inicia el proceso irreversible, primero un levísimo cambio, imperceptible en la curvatura de la lozanía.
Solo un espejo con luna de aumento puede verificar lo invisible al ojo humano.

Por un instante el asombro sobrecogió a Luisa. Ella jamás usaba jabón porque -decía-  "hace mal a su cutis".
Esa mañana su fresca belleza era amenazada por lo ineludible, recordó la foto donde su abuela la miraba con esos ojos hundidos, sus hermosísimos ojos verdes bordeados por ojeras cadavéricas,  un escalofrío sobrecogedor la paralizó frente al espejo.

Por una milésima de segundo aquel rostro de mejillas hundidas le devolvió la mirada, desafiándola.
Heredera de su abuela,  solo necesitaba unos años para llegar a desarrollar la misma expresión, el mismo dolor, idéntica suerte, la degradante y horrible vejez.

Su empleada la encontró dormida cuando llegó para realizar los quehaceres del día,  estaba en todo el esplendor de su hermosura. Los exámenes arrojaron un ataque al corazón.
Los que la acompañamos al camposanto admiramos a través de la pequeña ventanilla su piel inmarchitable, el tiempo detenido para siempre.
Junto a otras coloqué un bouquet de rosas blancas,  su flor favorita.
En su rostro un último gesto, una enigmática sonrisa.



 -------------------------------------------------------------------------------------
 ¡Qué frágil es el ser humano! 
 ¡Qué breve es la vida, tan llena de dificultades! 
 Brotamos como una flor y después nos marchitamos;
 desaparecemos como una sombra pasajera. 
¿Tienes que vigilar a una criatura tan frágil y exiges que yo te rinda cuentas? 
¿Quién podrá sacar pureza de una persona impura? 
¡Nadie! 
Tú has determinado la duración de nuestra vida. 
 Tú sabes cuántos meses viviremos,
 y no se nos concederá ni un minuto más. 

 Libro de Job 14:1-5 

 --------------------------------------------------------------------------------------
"Tiempo fuera" (*) http://www.awareparenting.com/tiempofuera.htm





2 comentarios:

Fernando dijo...

Es algo muy difícil de llevar bien, Ojo Humano. A los hombres nos pasa, sobre todo, con el pelo: empiezas a notar calvas, empiezan a quedar cabellos en el peine, sabes que algo empieza a no ir bien.

En cuanto a lo del cadáver, no creo que eso nos deba preocupar: ya estaremos en cosas más grandes -a mejor o a peor, ya veremos-.

ojo humano dijo...

La vejez no me asusta como a ella. Creo que cada día de la vida tiene su belleza, cuidar la alimentación, ser medianamente ordenada, espero en Dios que me trate con benevolencia. Por lo menos eso de la caída del cabello a las mujeres nos pasa menos. Y hay hombres de buen parecer y son calvos.